Las aceras de Jane Jacobs

Categories ocurrencias

Suele pasar, el 25 de abril de 2006 nos desayunamos con una noticia sobre el estado de ánimo de Ronaldinho, según creo recordar, por aquel entonces él se encontraba muy feliz y muy querido por estar en el Barça, sin embargo muy poca gente se enteró de la muerte de Jane Jacobs, una escritora y arquitecto canadiense, que en 1961 revolucionó la forma de pensar las ciudades, invirtió la forma tradicional de entenderlas como algo de arriba a abajo, vamos en una estructura jerarquizada, para repensarlas como algo de abajo a arriba, es decir como un proceso emergente. En 1961 Jane Jacobs publicó The Death and Life of Great American Cities.

Medio siglo después sus propuestas están más vigentes aún, y no sólo eso, sino que nos sirven para entender los mecanismos por los que se rigen fenómenos que Jacobs no conocía como la inteligencia colectiva en Internet, o la globalización de los mercados de capitales. Del mismo modo que los ejecutivos de multinacionales que en 2000 postularon: Los mercados son conversaciones (primer punto del Cluetrain manifesto), Jane Jacobs desde el punto de vista del urbanismo propuso la múltiple utilidad de las aceras de las ciudades, entre otras cosas, estas sirven para intercambiar información, a cada paso, en cada persona o cosa con la que nos cruzamos por la calle, vemos algo que asimilamos e interpretamos a nuestra manera, son pequeños gestos que, multiplicados por el número de habitantes, y por el tiempo, suponen un inmenso chrorro de información que va deformando la estructura de la propia ciudad.

Existen otros modelos como el del hormiguero, o en general, las infraestructuras creadas por animales gregarios, que nos hacen entender el fenómeno de la emergencia, algo imprescindible para comprender el siglo XXI. Si nos encerramos en la concentración de poder, y la influencia de las decisiones de esa oligarquía sobre el grueso de la población, por ejemplo, nos resultará imposible comprender la irrupción de las redes sociales de Internet en nuestras vidas, y no debemos perder de vista que las redes sociales están enmarcadas dentro de lo que se denomina Internet 2.0, y creo que habrá Internet 3.0, 4.0,… y así sucesivamente al menos hasta el 14.0 por lo menos.

Google sí, Google no

Categories Empresas, Internet

No asisto a un evento de emprendedores en el que alguien no ponga a parir a Google, ya sabéis, el Adsense no es transparente, que si tienen los días contados, que si un chaval ruso tiene un algoritmo de búsqueda  mejor que el de Google. Y luego volvemos a casa y todos seguimos usándolo, y lo que es peor, el mismo emprendedor de internet que horas antes había criticado a Google, se pone a utilizar la API de Google maps para su web.

Ahora la moda está en meterse con su política de protección de datos, ya sabes, si usas Desktop, ellos tienen indexados todos los archivos de tu ordenador, si usas Docs, dejas tus documentos directamente en Google, y más recientemente, con Latitude tienen hasta tu posición y la de tus amigos (nota, el que no sepa lo que es Desktop, Docs, Adsense,… que copie la palabra y la ponga en Google). Ya hay quien habla del imparable lanzamiento de servicios gratuitos que buscan quedarse con todos nuestros datos y por ende con Interntet al completo; y yo me pregunto si esta gente se da cuenta de que Google ya es rentable por si mismo y que fidelizar a los usuarios tampoco es nada malo, o es que les gustan esas ofertas de depósitos bancarios un dos por ciento por encima del interés que les dan a ellos pero “Sólo para nuevos clientes”.

No seré yo quien se me ta a defender a un gigante así, pero reconozcamos que si Google está donde está será porque algo bueno habrá hecho, Larry Page y Sergey Brin desarrollaron un algoritmo de búqueda mucho mejor que lo que había, pero sobre todo lanzaron sus productos bajo la idea de “menos es más” priorizando la simplicidad y calidad sobre el abigarramiento de los “portales de la época” recordemos Yahoo, Terra o Lycos.

Más tarde se dieron cuenta que en Internet, la fidelidad de los usuarios es nula, recordemos que pensar que a un consumidor de Internet se le podía fidelizar ofreciéndole muchos contenidos fue el principal causante de la primera burbuja tecnológica allá por el año 2001. También se dieron cuenta que cualquiera les podía adelantar por la derecha, es decir, que las barreras de entrada en un negocio de Internet eran bajas, aunque más altas que ahora, y que debían competir constantemente; otra de las cosas que sabían era que a la gente le gusta que las cosas sean grátis, lo podríamos resumir en frivolidad, competividad y gratuidad. Menos mal que la República francesa se fundó sobre igualdad, libertad y fraternidad, y no sobre los patrones de consumo en Internet, porque si no ya nos hubieran barrido del mapa hace tiempo.

En fin que Google se dedicó a ofrecer cada vez más y mejores servicios gratuitos y sencillos con los cuales fidelizar al usuario, y mientras tanto ganaba dinero principalmente con su buscador, y siguen haciendo lo mismo, claro que para competir necesitas tener gente competente, y Google se convirtió en el mejor cazatalentos a escala global. De modo que no, no creo que quieran ni puedan absorber Internet y con él nuestro cerebro, precisamente por aquello de la promiscuidad en el consumo de Internet; como dirían Faemino y Cansado, los chicos de Google lo hacen “todo por la pasta” y ya está, como cualquier otra empresa.

Mola que haya más gente que piense lo mismo, y si es Enrique Dans, con más razón

El miedo a lo desconocido es una caracteristica natural en los seres vivos. La inercia, la resistencia a cambiar el estado de reposo o movimiento, también lo es. Pero ¿no empezamos ya a ver como enormemente cansinas este tipo de reacciones? Independientemente de que el programa venga o no de Google y de que esta empresa encarne para algunos una terrible amenaza, las menciones a los “terribles peligros” que plantea no resisten un análisis con una mínima seriedad, y se repiten puntualmente cada vez que aparece una nueva tecnología. Todo es malo malísimo, todo es una amenaza, todo está lleno de peligros. ¿Se puede pedir a la sociedad que tenga una actitud favorable al progreso tecnológico cuando desde los medios se les alimenta con sensacionalismo y falta de rigor?

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