Va de bicis: Fe, Ti, Al, C

fibra de carbonoCada vez se ven más bicis de fibra de carbono, aunque el aluminio sigue siendo el rey, el titanio es una rareza y al pobre acero casi lo han quitado de en medio.

El acero es un metal bastante denso, duro, maleable, y aleado con otros metales como el cromo o el molibdeno, se vuelve más duro, absorbe bien las vibraciones, es duradero, incluso resistente a la oxidación y como todos los metales tiene un enlace muy solidario, en terminología doscero le llamaríamos colaborativo; el acero aprende con el uso que le demos; además, para bicis esta muy perfeccionado.

El titanio un poco menos metal que el acero, digamos que no es tan noble, vamos más plástico, su enlace ya no es completamente metálico, es caro, no deslocaliza tanto los electrones, no conduce la electricidad tan bien como el acero, ergo no es tan colaborativo, aunque sigue siendo metálico; por contra es ligero, duro para su baja densidad, y absorbe bien las vibraciones, algo importante en una bici.
El aluminio ya casi no es metal, eso sí, más ligero, pero mucho más blando, y no absorbe apenas las vibraciones, peeeeeero, se dio la casualidad de que hace veinte años se rebajaron mucho sus costes de producción, principalmente porque todo el mundo quería tener unas ventanas correderas de aluminio en casa. Y claro algunos avispados fabricantes de bicis se dieron cuenta, y comenzaron a lanzar cuadros de aluminio al mercado; cuadros que, como no absorbían bien las vibraciones, en seguida pìdieron una horquilla de amortiguación. Horror. La historia de la bici había estado marcada hasta entonces por la simplicidad. Incluso hubo un movimiento de oposición al cambio de piñón, tres piñones, en aquel momento. Fueron rebajando costes, entró China en juego, y aluminio para todos.

El carbono es un elemento con enlaces covalentes, vamos el de la materia orgánica, el carbón, más concretamente el grafito de las minas de los lapiceros, sí, con eso embadurnándolo en pegamento – resina epoxi – metiéndolo en un molde y esperando a que seque; como cada cuadro depende de un molde, es un perfecto ejemplo de economía de escala, es decir, hacer uno a medida es carísimo, pero hacer el número 1873 es muy barato. Con eso se hacen los cuadros caros de hoy, ligeros y poco duraderos; moldeables y tan poco nobles como puedas imaginar.

Los metales se arreglan por soldadura o remache, se adaptan a las fuerzas que ejercemos sobre ellos, se deforma progresivamente, y en muchos casos mejora su comportamiento con el paso del tiempo. El aluminio es barato, y el carbono lo es cada vez más; si quieren sacar al mercado altas prestaciones de verdad – estructurales y hasta funcionales – que sea con nanotubos de carbono, que no tienen nada que ver con la bastarda fibra.

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