¿Cómo no se me ocurrió a mí?

Esto estaba cantado,

un crecimiento económico basado en el endeundamiento y la especulación,

el crecimiento de las desigualdades entre ricos y pobres,

el consumismo inyectado en vena desde la más tierna infancia,

la carencia de valores más allá de acumular cosas que no tenemos tiempo para disfrutar,

el echar la mierda al mar, al aire y a la tierra pensando que son muy grandes y nos nos la rebotarán.

Todo eso nos tenía que llevar a esta situación, a no saber quién somos y mucho menos qué queremos. Claro, después de eso miramos atrás y nos vemos endeudados e insatisfechos, pero ya es tarde, ahora toca dejar de consumir como si lo fueran a prohibir y empezar a trabajar para pagar nuestras deudas, ¿o es que creíamos que el banco regalaba el dinero? Cualquiera podía haber adivinado hace diez años esta situación pero nadie lo hizo, es lo que en economía se llama un cisne negro, si estamos habituados a ver que los cisnes son blancos no se nos ocurre que vayamos a encontrarnos con uno negro.

Crisis 4.0: Es una uve doble

Lo sucedido el jueves 6 de mayo en la Bolsa de Nueva York certifica el comienzo de una nueva era, el fin del Capitalismo que marcaba nuestra forma de pensar desde el Siglo XVI. Somos una generación afortunada pues hemos tenido la suerte de vivir un cambio que ocurre cada decenas (centenas) de generaciones. Somos afortunados pues tenemos en nuestras manos el timón del Mundo, sí, del Mundo, porque este cambio de era, a diferencia de los anteriores es global, tiene carácter planetario.

En mi condición de fan de Internet la gente con la que hablo me acaba llevando el de la palabra cambio a la palabra Internet y no lo veo así, es decir, el cambio no es Internet, Internet empieza a acelerar el cambio y le da carácter global al igual que hace la aviación civil, pero este cambio no es Internet. Esta crisis, al igual que las que provocaron los anteriores cambios de era es una crisis de valores. No salimos de la crisis económica con una V, ni siquiera con una U porque no nos creemos nuestro modelo capitalista, porque hace aguas, porque se ha quebrado la confianza. Y eso que la crisis económica es sólo una parte del cambio que vivimos pero es el método más fiable hasta en momento para medir la confianza de la gente.

El pasado 6 de mayo los mercados fallaron, no es que la gente perdiera toda la confianza, se debió a que ése sistema no funciona, ya no mide, ya no sirve. La Bolsa se creó para aportarle capital al emprendedor, para crear o hacer crecer a las empresas sin acudir a la deuda, al crédito. El juego era sencillo y lógico; querías hacer tu empresa, la sacabas a la Bolsa, era como si vendieras una parte de tu participación en la empresa, hacías de tu compañía una tarta más grande y tú te quedabas con una porción más pequeña. La persona que ponía dinero en tu empresa la evaluaba bien antes de participarla, cambiaba su dinero por un porcentaje de esa tarta y, a cambio, recibía todos los años una parte de los beneficios que la empresa generaba, un dividendo. Cuando el inversor quería vender su participación la ofertaba en la Bolsa, y la Bolsa proporcionaba un sistema ágil para liquidar su participación. Un sistema tan ágil que se fue pervirtiendo en su agilidad, que se tornó promiscuidad, que unida al endeudamiento y a la especulación degeneró en una herramienta que podía, no sólo ya más que las propias empresas sinó que podía más que los propios Gobiernos.

Un especulador es aquel que si desapareciara, los demás no notaríamos nada

Especuladores en éxtasis

Esto es un partido entre niñatos que conducen Ferraris por Manhatan. Un espectáculo obsceno entiendas inglés o no. Una vergüenza que estamos permitiendo a los que gobiernan los mercados de valores.

[audio:http://ia331226.us.archive.org/3/items/MarketCrash-06May2010-SpPit/Market-Crash.mp3]

Vía Gurusblog

Es el momento del software

Hace unos días José Carlos Cortizo escribía en su blog La muerte del PC en el que trataba la convergencia de dispositivos de la que se viene hablando desde hace varios años. El caso es que ya está aquí. Unos hablan de la fusión de hardware y software, otros del hardware como commodity (un bien para el que existe demanda); también cobra fuerza el concepto de movilidad y la computación en la nube. Un servidor cree que la Internet 3.0 viene marcada por los dispositivos móviles como eje central más que por los sistemas inteligentes o la web semántica. Estos últimos quedan para más adelante pero ahora Internet ya está en el móvil y ha venido para quedarse.

Ver a un niño de cuatro años relacionarse con un ordenador es útil para anticipar las tendencias, ¿Por qué? Porque ellos ya son nativos digitales y tú serás digital nativo o no nativo, pero digital en cualquier caso. Los niños ven, no ya los ordenadores sino incluso las pantallas, como ventanas al Mundo; no distinguen entre un móvil, un portátil, un sobremesa o una tele porque todo son pantallas para hablar y escuchar al Mundo. Eso sí unas son más grandes y otras más pequeñas, unas hacen pocas cosas y otras hacen muchas.

Anteayer mordí la manzana, y van cinco. Steve Jobs sabe lo que voy a querer antes de que yo mismo lo quiera. Son ya muchos años con sus cacharros y sé que son flojitos en prestaciones, limitados en posibilidades y caros. Pero los enchufas y funcionan. Me había propuesto cambiar a Linux, me duele reconocerlo pero no lo he hecho. ¿Cuáles son las tres claves de Mr. Jobs?

1. Es un perfeccionista extremo, minimalista práctico que ha tenido suerte

2. Es un mago del marketing, él inventó al community manager con Guy Kawasaki hace 25 años

3. Seguro que tiene talento en su equipo pues hacen un buen software fácil de usar

¿Cuál es el Talón de Aquiles de Apple? Que el software no se vende bien en mercados de masas. ¿Cómo lo soluciona?, tu me compras el hardware y yo te regalo el software. Los DVDs de Apple se pueden instalar en más de un equipo, y todavía hoy me sorprende por qué no se instala masivamente en PCs; porque se puede hacer, máxime cuando los procesadores que monta Apple, al igual que los que instalan la mayoría de los fabricantes de PCs son Intel. Pero Steve Jobs es un tipo muy listo y diseña cuidadosamente sus cacharros y los reviste de un halo marketiniano de primera división.

Luego está la impericia de los otros con el hardware, ¿Por qué no se han dado cuenta que vivimos en pisos pequeños y necesitamos ordenadores que ocupen poco? ¿Por qué no se han dado cuenta que estamos llenos de cables y enchufes? ¿Por qué nos se han dado cuenta que además de ser potentes deben ser bonitos?

Es el momento del software porque es ahí donde se marca la diferencia. Por ejemplo, han hecho un software para que conviertas tu tele Samsung en un ordenador con Linux. El hardware ya está ahí y es en el software donde hay una gran ventana de oportunidad para desarrollar nuevos productos y servicios; otra cosa es cómo se protejan los derechos de explotación de ése software porque las patentes son un invento del siglo XIX cuando lo más parecido que había al software eran los poemas.