#manifiestonube 2 Céntrate donde aportes valor, el hosting es una commodity

http://www.flickr.com/photos/opensourceway/5319988227/Cuando piensas en crear un negocio o una linea de negocio del que ya tienes en Internet, piensas automáticamente en invertir, y no estás equivocado pues vas a necesitar invertir, pero piensa bien donde.

En Internet hay cosas que son necesarias y cosas que no. El alojamiento web – hosting – no es necesario que lo prestes tú; de modo que dispondrás de tiempo y dinero para centrarte en donde aportes valor, en aquello que te diferencia de la competencia y te hace más competitivo que ellos.

Puedes pensar que el hosting es estratégico para tí, y probablemente tengas razón, pero eso no quiere decir que lo tengas que dar tú, pues puedes subcontratarlo al igual que haces con muchas otras cosas y no va en detrimento de la calidad ni mucho menos va a incrementar tus costes.

En el caso de las aplicaciones las ventajas son aún mayores. Un ejemplo, si las Pymes empezaran a usar Google Apps se darían cuenta del gigantesco ahorro que podrían encontrar pues pasarían de pagar: licencias, mantenimiento, discos y más potencia de computación, a 50$ por empleado y año. Docs (el Office en la nube de Google) cubre la inmensa mayoría de las necesidades ofimáticas que podemos tener y nos libera de muchos problemas; de modo que, de nuevo, nos permite centrarnos en aquellos puntos en los que aportamos valor.

#manifiestonube 1 Sólo los informáticos vinculan ya lo digital con lo material

Digital orca

Hay un intenso debate desde hace años sobre si debemos almacenar la información en Internet o no; pero no es de ahora, esta discusión comenzó ya en la primera burbuja de Internet, allá por 1999, cuando nos conectábamos a Internet a través de la linea telefónica.

Resulta que la discusión ya no es la misma porque la situación es otra. Resulta que ya no nos conectamos a Internet mediante la linea de teléfono, sino que el teléfono llega a través de la conexión a Internet y eso que el cable, en muchos casos es el mismo que el de 1999, lo cual nos adelanta ya el valor que tiene el software, por encima del hardware en todo esto, software que ha conseguido que pasemos mucha más información por el mismo canuto.

Somos cada vez más digitales, van desapareciendo soportes físicos para la información; ya no pensamos en música, cine o libros; ahora los tres caben en un disco duro ergo son información. Juan Freire en Tiempo, espacio y la angustia de la vida desmaterializada hablaba del libro como el último reducto material que nos queda, la única posesión personal.

Sólo los profesionales de la informática vinculan la información con el hardware, es decir, con lo material. Por deformación profesional, cuando piensan en información piensan también en un aparcamiento y en una carretera que permite llevar el coche hacia otro aparcamiento. Desde esa óptica parece lógico reducir el desplazamiento y tener el aparcamiento cerca para poder visitarlo con facilidad. Pero la lógica de Internet es distinta, es colaborativa desde su nacimiento allá por 1990.

Lo digital es también cada vez más ubicuo, ya he comentado en otras ocasiones que si Internet 1 era para leer e Internet 2 era bidireccional, Internet 3 se mueve, es ubicuo. La ubicuidad se lleva mal con servidores monstruosos que requieren temperatura, alimentación eléctrica y conexión a red constantes. El hardware grande – el servidor – se ha convertido en una mercancía, en una commodity, tiene disponibilidad y precio estables, no hay diferenciación y los márgenes del negocio son bajos, y lo serán aún más cuando vayan desapareciendo algunos oligopolios que quedan.

Los informáticos de sistemas no pueden acertar, solo equivocarse. Me explico, si todo funciona es normal, al departamento de sistemas solo se le ve cuando se cae la red, cuando falla se les señala con el dedo. Pese a ello se sienten inseguros si la información está en otro sitio, y no digamos nada cuando está distribuída en muchos sitios, aunque esté mejor custodiada que en los suyos propios.

Por qué no me gustan las tabletas

Para mí el AVE es el modelo de oficina móvil y cuando trabajo en el tren no cambio mi portátil Dell de 250€ con Linux por la mejor tableta.
Las pantallas táctiles son el interfaz más natural que tenemos hoy, sólo hay que ver como se relaciona un niño de dos años con un teléfono táctil o con una tableta, pero para escribir durante más de 20 minutos cansa.
En el PC de sobremesa tenemos el teclado a 30 cm de la pantalla, en el portátil 10cm, y en ambos casos en unos 75° de ángulo. Mientras que en la tableta no hay ángulo ni prácticamente distancia entre teclado y pantalla, es una ergonomía pareja a la que usan Los artesanos cuando esculpen, pintan o moldean; una posición ideal para vender o enseñar algo, por lo que creo que son una buena herramienta en educación. Pero es incómoda para desarrollar una historia, para escribir en definitiva, por lo que no me parecen prácticas en mi caso.
Un móvil de gama alta cuesta lo mismo que una tableta, tiene la mitad de pantalla y hace las mismas cosas que una tableta; pero cabe en el bolsillo y, sobre todo ya nos es familiar, vamos que no necesitamos llevar otro chisme más encima.