Tiempos de emergencia y reglas para sobrevivirlos

Sí, también estamos en la situación producida por algunos desastres; pero ahora me refiero a la emergencia como el poder que va de abajo hacia arriba. A los sistemas emergentes, y no a las guerras entre gobiernos y especuladores o entre partidarios del Dólar y del Euro; guerras en las que solo somos fichas de un gran tablero de ajedrez.

Ahora se habla de una doble recesión, compuesta por: una recesión perpetua, y una revolución en ciernes. Como no me apetece discutir al amigo Seth Godin, no me meto ahí; pero sí en los motores del cambio, los cuales, para no ser original, insisto en que son colaboración y trasparencia.

Las jerarquías se nos mueren entre las manos, nadie duda que si la Iglesia Católica hubiera nacido democrática no hubiera durado 2.000 años,… ni tampoco 20, probablemente. Las jerarquías son formas muy estables, y seguirán teniendo su lugar en instituciones donde la estabilidad es crítica, sectores como: clero, militar o bancario pueden ser ejemplos. No así en el resto, donde se van imponiendo poco a poco los sistemas emergentes, las comunidades autogestionadas, las redes,… o como queramos llamarlas. Y estos sistemas triunfan porque son mas eficientes, porque aprovechan los residuos, porque se generan sinergias basadas en transparencia y colaboración.

Internet no es una plataforma fértil mas, sino un tipo nuevo de plataformas. Piensa en las plataformas de vida que crean los arrecifes de coral:

De las aproximadamente 48.000 especies reconocidas de vertebrados, más de la mitad son peces. De estas, más del 60 por ciento viven exclusivamente en ambientes marinos. A pesar que los arrecifes de coral son menos del uno por ciento del área total de los océanos del mundo, aproximadamente la mitad de todas las especies conocidas de peces marinos se encuentran concentradas en estas aguas tropicales poco profundas.

Wikipedia

Internet permite crear nuevos atolones, con nuevas formas de vida que se alimentan de los desechos de otros, que protegen o son protegidas por otros,… en definitiva que colaboran; sean conscientes de ello o no.

El conocimiento va ahora más de abajo hacia arriba que de arriba hacia abajo; los nuevos fenómenos son auto-organizados, no hay líder, no hay hormiga reina que los dirija. Su comportamiento se puede predecir, aunque para hacerlo no se trata de seguir al líder, sino de ver a los individuos, al espacio que ocupan y a las pocas reglas que lo gobiernan como un conjunto, casi como un organismo vivo, coherente y con un fin común, unos individuos que se dirigen hacia un bien comunal.

Obviamente, en el seno del sistema irán surgiendo líderes poco a poco, líderes que no se auto-postulan, sino que son elegidos por la Comunidad,… y la Comunidad siempre elige a aquellos que mas valor aportan al grupo. Pero ahora estamos en la fase revolucionaria, en la emergente y esos líderes todavía no se han consolidado, y quizás no lleguen a consolidarse nunca.

Imagina ahora que vas al parque, coges unas cuantas hormigas y las metes en un recipiente cerrado con comida, las dejas que vayan construyendo su pueblo y las vas observando. Tienen muy pocas reglas, y muy pocas formas de comunicación, pero se intercambian información muchas veces por día y de esa manera van generando un conocimiento colectivo y materializándolo en un espacio para vivir. Se reproducen, aparece una reina, que solo es reina en la medida que es la única capacitada para reproducirse; y las nuevas hormigas van aprendiendo del conocimiento colectivo acumulado.

Esto nos lleva a una tres conclusiones cuando somos nosotros los que diseñamos un nuevo sistema para que sea gobernado por la emergencia:

1. La importancia de las reglas que fijemos. Han de ser pocas, claras y muy bien pensadas sus posibles consecuencias a futuro. Facebook no puede decirles a sus usuarios qué es lo que han de hacer allí, pero sí puede poner unas reglas sencillas (creo que no deben ser más de 10) para comportarse allí. Las millones de interacciones siguiendo dichas reglas han hecho que Facebook haya ido configurándose tal y como es. Las reglas primigenias se van transformando en comportamientos aceptados por los miembros de la Comunidad en primera, segunda, tercera, y sucesivas derivadas; pero siempre se basan en las iniciales sumadas a los comportamientos de los miembros y al entorno en el que viven. Las reglas han de ser sencillas para permitir que los usuarios sean quienes construyan la comunidad. Muchas reglas generan inseguridad, pocas reglas también generan inseguridad.

2. Los primeros colonos marcarán el devenir del sistema; si son agresivos tendremos un sistema lleno de conflictos, si son demasiado tranquilos harán un sistema poco innovador,… Deben tener capacidad para atraer a nuevos usuarios, esto es carisma; deben ser proactivos y tener sentido de pertenencia a a tribu, actitud y sentido que contagiarán y servirán de filtro para la entrada de nuevos colonos. Piensa que Facebook estaba casi vacío allá por 2007 cuando se empezó a popularizar. Fuimos llenándolo poco a poco para que hoy, cuando te das de alta lo encuentras y tragua los e-mails de tu agenda de contactos, y aparece, como por arte de magia, lleno de contenidos y personas que conoces.

3. Un sitio flexible, agradable y con personalidad propia. Poco a poco, los usuarios irán dibujándolo en detalle, pero el diseñador inicial puede y debe crear un lugar que fomente que cada cual se exprese como es, y que el grupo en sí se sienta bien allí. Se dibujan unos contornos iniciales flexibles y porosos, y se focaliza en un tema inicial, en un punto de acuerdo entre los primeros colonos.

Así que, si estás creando una red social: pon pocas reglas, simples y bien pensadas; elige y gánate a buena gente para probar la beta; y por último, crea un entorno flexible y agradable para que interactúen.

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