StartupSpain V. Las primeras conclusiones

Comenzaba la primavera de 2011 cuando salieron a la palestra las primeras conclusiones sobre lo qué era y qué necesitaba el Ecosistema español de startups. Tras evaluar las actuaciones ya existentes quedó patente que no solo no faltaban, sino que sobraban actuaciones de instituciones públicas para emprendedores.

El Ministerio de Industria ha identificado, entre públicas y privadas, más de 2.500 plataformas dedicadas a la promoción del emprendimiento.

Blog de Iñaki Ortega

Las cuatro conclusiones de la primavera de 2011 fueron:

  1. Cada institución por separado puede hacer cosas, pero unidas irán mas rápido y llegarán mucho mas lejos.
  2. Se debe construir un entorno amable para innovar a través de la creación de empresas y no de crear atolones artificiales para gloria de una institución
  3. Un cambio de mentalidad como el que necesitamos para convertirnos en un país startup tendrá que tocar, inevitablemente, nuestro sistema educativo
  4. Será difícil colaborar, pero no nos quedaba otra opción. Las instituciones han de ceder soberanía para poder construir una marca-país de startups lo suficientemente potente para ser reconocida en cualquier lugar del mundo.

Los apoyos que necesitan las startups los podemos resumir en dos palabras: entorno e infraestructura. Cuando hablamos de entorno nos referimos a las reglas de juego, principalmente a la fiscalidad y a la burocracia. Aquí la petición masiva es la eliminación de cargas y procedimientos en los primeros meses de vida de modo que se pueda prototipar y probar de una forma mas rápida y mas barata. Y ya posteriormente aquellos proyectos con viabilidad ya demostrada tendrán que pasar por el aparato burocrático convencional.

Cuando hablamos de infraestructura pensamos en tres niveles: espacios, máquinas y relaciones. Por espacios nos referimos a infraestructura física, es decir, a un lugar en el que trabajar y relacionarse, a un espacio abierto a la innovación, accesible y asequible. Por máquinas hablamos de servidores, impresoras, tornos o termocicladores, es decir, a las herramientas físicas que soportan el prototipado. Por último el ecosistema se construye a través de miles de interacciones que generan relaciones estables; en muchos casos la viabilidad del proyecto depende de ello. Los que ya llevamos unos cuantos años en el ecosistema y hemos coleccionado ya una buena cantidad de relaciones podemos ayudar a los jóvenes emprendedores a relacionarse, ahorrándoles mucho tiempo y trabajo.

StartupSpain IV. Así empezó todo

En el verano de 2010 acabábamos de ganar nuestro primer Mundial de fútbol. Fue ahí, hace casi dos años cuando Chile nos sorprendió a todos con el anuncio de Startup Chile. Era una auténtica osadía pero rebosaba buen rollo y sentido común. Se convirtió en la comidilla de los eventos de esas fechas, y poco después nos enteramos del éxito de su primera convocatoria.

Algunos emprendedores como Xurde nos preguntaban por cómo veíamos aquella locura austral pues se planteaban ir. ¿Cómo lo íbamos a ver? Bien y con sana envidia; yo me imaginaba paseando en el otoño de 2020 por el barrio de Centro-Providencia de Santiago de Chile en medio de un ecosistema de startups de primera división.

El programa chileno fue una iniciativa aislada hasta que a comienzos de la primavera de 2011 Startup America y Startup Britain nos dejaron claro que todo aquello iba en serio. En España se comenzó entonces a mover fichas, las tres primeras instituciones que se interesaron por el tema fueron/fuimos: AJE-Madrid, Tetuan Valley y EOI. Del mismo modo que en el caso chileno no se puede hablar de un país ni de una organización sino que hay que hablar de una persona – Nico Shea -, en este caso hablamos de tres: Álvaro Cuesta, Luis Rivera y un servidor.

La Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid estaba/está liderada por Álvaro Cuesta y había hecho una profunda modernización en los meses anteriores. Álvaro planteaba una estructura de coordinación para el joven ecosistema español de startups. Por su parte Luis Rivera ya había constituido un pequeño ecosistema de startups a imagen y semejanza de Y Combinator, pero en el barrio madrileño de Tetuán – Tetuan Valley; Luis apostaba por la iniciativa privada para tirar de este carro y defendía el modelo chileno de devolver al estado lo recibido en forma de servicios a la Comunidad.

Mientras tanto, en EOI habíamos comenzado a trabajar en el Plan de Emprendedores de la Escuela tras el SIMO-Open Green de octubre de 2010. Este plan integraba las principales instituciones y ponía a la Escuela como puente entre la iniciativa pública y la privada. Su proceso de construcción me permitió escuchar voces representativas del Ecosistema. Recuerdo la frase de Javier Martín en diciembre de 2010: solo funcionará si sale desde abajo hacia arriba; la de Ricardo Galli: las administraciones tienen que comprar cosas a las startups; o la de Juan Mateu en esta misma línea: no me des subvenciones, cómprame cosas. También aquellas que apuntaban a una simplificación administrativa y fiscal de la mano de François Derbaix: desregularizar y eliminar las subvenciones, o la visión cargada de sentido común de su esposa, Marta Esteve, quien veía un edificio en el centro de la ciudad accesible para emprendedores.

En el convulso verano de 2011 MadridEmprende dio un paso al frente con la puesta en marcha de Madrid International Lab. De ese modo, la institución liderada por Iñaki Ortega pasaba de ser la mayor red de viveros a nivel nacional a posicionarse muy seriamente como aquella infraestructura para startups de la que Marta Esteve me había hablado medio año antes.

Tras estos pioneros vendrían Wayra España, el Fondo de Emprendedores de la Fundación Repsol, los eventos Start Up Spain de ESADE – Fundación Rafael del Pino o el Spain Startup & Investor Summit de IE, Infoempleo y FCP; pero de estos hablaremos en otra ocasión.