¿Qué es un intraemprendedor?

Un intraemprendedor es un trabajador que hace cosas nuevas dentro de una empresa, es decir una persona que emprende sin ser suya la compañía.

Un intraemprendedor es un emprendedor desde dentro de una organización

Este movido siglo XXI es muy distinto al anterior, es por eso que estamos viviendo en un tiempo de cambio que no parece vaya a parar sino que parece ir a más. Ya he comentado en otras ocasiones que este  siglo viene empujado por dos motores, como son la transparencia y la colaboración; pero además estos dos motores van en dirección contraria a la opacidad y el individualismo marcaron el tecnificado siglo XX.

Para adaptarse a este nuevo mundo al que está dando lugar este nuevo siglo y este nuevo milenio,

las empresas tienen dos opciones: desaparecer y refundarse o meter agentes de cambio – intraemprendedores –

dentro de su estructura, es decir encontrar en el mercado laboral a personas inquietas, polivalentes y capaces de adaptar su empresa por completo a las nuevas necesidades del cliente.

La transparencia y la colaboración sirven para construir redes, mientras que la opacidad y el individualismo sirven para crear jerarquías en las empresas, las nuevas empresas son rápidas, ligeras y trabajan en red, las empresas que hoy desaparecen son lentas, pesadas y funcionan jerárquicamente.

Este nuevo siglo, este nuevo tiempo viene marcado por las redes y por los fenómenos emergentes que van de abajo arriba. Las jerarquías en las empresas no dan respuesta a lo que el cliente pide ni en tiempo ni en forma, para responder a lo que busca hoy el cliente las empresas necesitan empleados que piensen por si mismos, como es el caso de los intraemprendedores.

Pero el intraemprendedor ha de ir un paso más allá dado que ha de ser ejemplo para sus compañeros,

no solo ha de pensar por si mismo sino que debe hacer que sus compañeros también piensen por si mismos, debe ser el catalizador para construir redes.

Los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para hacer un cambio

Hay una cucaracha en cada empresa, bueno, realmente hay una persona más fuerte y resistente que las cucarachas porque una apocalipsis nuclear barrería de nuestro mundo a todos menos a las cucarachas y a ese taimado indestructible humano con superpoderes de cucaracha; pero la cucaracha de cada empresa no sólo sobreviviría sino que un mes después de la apocalipsis nuclear gobernaría a las cucarachas, ¡ese es el espíritu!

coche quemadoEl caso es que esos supervivientes sólo llevan a la empresa a su extinción, en cambio los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para cambiar las cosas y eso se acaba a no ser que un cambio se vaya enlazando con otro; no obstante el intraemprendedor se desgasta y genera desgaste.

Lo habitual en un intraemprendedor es que sus trabajos no pasen de los tres años en un mismo sitio, puede haber excepciones porque si la empresa es grande tal vez pueda cambiar de trabajo o de ubicación de dentro de la misma. Al igual que sucede con los emprendedores reincidentes que antes de finalizar un proyecto ya están pensando en el siguiente al intraemprendedor le suele surgir la inquietud por un nuevo proyecto cuando ve que aquello para lo que fue reclutado empieza a perder su sentido.

Lanzarse a intraemprender exige una serie de cálculos preliminares porque somos agentes de cambio pero no suicidas; conviene valorar el historial de cambios en la empresa, la antigüedad media de los que serán tus compañeros, anticipar como será la estructura en un futuro y sobre todo ser muy consciente del compromiso de la dirección con el cambio; sin esto último no hay nada que hacer.

El intraemprendedor es una persona molesta porque lo cuestiona todo

Aquí esto siempre se ha hecho así, es una frase que cualquier intraemprendedor decente escuchará en si primer mes de trabajo. Ya, pero hay formas más eficientes de hacerlo es la respuesta natural a dicha frase, respuesta que probablemente le cueste un enemigo al intraemprendedor en cuestión.
we dont need no more troubleEl aquí esto siempre se ha hecho así podía colar hace unos años pero hoy es causa de que cientos de empresas medianas y grandes estén cerrando sus puertas. La costumbre es un lastre en tiempos de cambio; y al cambio le da igual lo que piense el inmovilista porque el cambio es.
Vivimos tiempos de empresas rápidas y ligeras que prueban en mercado, sirve lo mismo para una startup creada por media docena de frikis que para una nueva línea de negocio de una empresa cotizada.
Lo que antes servía ya no sirve, si muchas de esas empresas ineficientes y grandes siguen vivas se debe hoy solo a que la inercia tarda en cambiar, a que tenían caja cuando esto empezó a cambiar y a que, en el caso de lo público, tenemos una alta tolerancia a la corrupción. Pero tienen los días contados porque 2007 no va a volver nunca más, esto es como es y así se quedará,… cambiando.
El intraemprendedor ataca ese statu quo y molesta a gente cuya única preocupación es mantener su salario, que no su trabajo pues ese ya cambió, mantenerlo a toda costa porque ¡menudo frío hace fuera!