Revelado de un sistema emergente

Un sistema emergente se forma por muchas interacciones de muchos individuos.

hormiguero revelado con aluminio líquidoEs decir, encierras a muchos individuos simples como las hormigas que tienen patrones de comunicación simples, como son los diez vocablos que manejan las hormigas; en un espacio, como es el hormiguero que ellas van creando y modificando con el tiempo. De algo así no cabría esperar un resultado distinto de la suma de los resultados de cada hormiga a no ser que una super-hormiga las coordinase y decidiese que han de hacer cada una de ellas. Pero los animales gregarios nos dan sorpresas.

De manera que cuando un grupo de animales simples viven juntos durante un tiempo y revelamos sus construcciones echando aluminio fundido, te encuentras algo como esta super-estructura tridimensional que te da idea de que lo que ha sucedido ahí dentro es mucho más que la suma de las inteligencias de las hormigas.

La persistencia en el tiempo de comunicaciones entre muchos individuos da lugar a una serie de conclusiones que los individuos no podrían tomar por sí solos.

Aquí es donde surge la tentación de pensar en una hormiga reina, mucho mas lista que las demás y que va dando órdenes al resto del hormiguero; pero esta hipótesis solo es una quimera que han descartado ya los biólogos. Ni la hormiga reina ni tampoco la abeja reina hacen más que poner huevos, no dan órdenes a nadie; ni tampoco hay centuriones, jefes ni nada por el estilo.

Las hormigas se auto-organizan igual que nos sucede a nosotros en muchas ocasiones, de muchas interacciones uno a uno surgen grandes cosas como esta.

En este caso se trata de un hormiguero bastante pequeño pero nos da idea de lo que se puede llegar a hacer. Aquí tenéis el video del proceso.

Todas las empresas quieren un intraemprendedor hasta que lo tienen

Tenemos muchas más cosas que cambiar en las empresas que las que a priori pensamos, pero esto solo se ve al iniciar el cambio.
cantimplora legoEl cambio ha de ser irreversible como irreversible es el cambio que vive nuestra sociedad: desechemos de nuestra mente el año 2007 porque ya no volverá jamás, no vivimos una crisis cíclica sino un cambio de paradigma. Si queremos una empresa a la altura del mercado debemos quemar las naves y no mirar atrás. Tratar de recuperar 2007 solo conduce a la melancolía.

Cuando metemos a un intraemprendedor en nuestra empresa es para cambiarla de forma irreversible, para hacer cosas nuevas, imposibles para tus actuales trabajadores.

Cosas desagradables como despedir o reubicar a personas con las que se ha convivido. Por eso es mejor que venga de fuera y de nuevas, por eso desde dentro no somos capaces de hacerlo. Pero lo desagradable es desagradable.

Los puestos de trabajo han dejado en muchos casos de ser un medio para que la empresa haga una función y se han convertido en un fin en si mismos. Nuestras empresas están llenas de supervivientes que solo piensan en mantener su posición dentro, no en la función que necesita la empresa de ellos. El apego por el puesto de trabajo hace que nos esforcemos en primera instancia pero luego pervierte el desempeño. El intraemprendedor ha de tener un apego justo por su puesto de trabajo y también por el de los demás, debe pensar en funciones y objetivos.

Si dudamos del cambio o si dudamos del intraemprendedor acabaremos por dejar a un hombre de paja a los pies de los caballos.

Si queremos de verdad cambiar una empresa debemos estar dispuestos a hacer cosas desagradables o a apoyar a otro que las haga por nosotros; nada es peor que comenzar una travesía para darse la vuelta en medio de la misma, ahí habremos asegurado el fracaso.

Elegir entre intraemprendedores o refundar la empresa

Los viejos mastodontes se ha quedado atrás, las grandes empresas con estructuras jerárquicas no tienen capacidad de reacción para adaptarse al cambio que estamos viviendo.
refundar la empresa o contratar intraemprendedoresEs renacer o morir. Meter en una empresa a agentes de cambio – intraemprendedores – es la solución menos agresiva pero no sabemos si la mejor. Claro que para ello el empresario o el directivo ha de ser consciente de la situación; conozco a directivos de la prensa en papel que siguen esperando a la recuperación de las ventas en los kioscos, personas que sin creen que esta es una crisis cíclica y que rellenaremos a la senda del crecimiento, sin ir más allá, la mayor parte de nuestra clase política piensa eso, y les va muy bien pensándolo.
Elegir entre cerrar una empresa y crearla después desde cero o bien adaptarla a nuestros tiempos es como decidir entre reforma o casa nueva. Debemos ver como nos quedará si la reformamos, cuánto nos va a costar hacerlo y si estamos dispuestos a vivir entre escombros un par de años como poco.
Como sucede al reformar una casa, contratar intraemprendedores o crearlos dentro es una decisión estratégica, no se puede confiar en los agentes de cambio una semana si, una semana no. Los agentes de cambio han de tener el apoyo de la dirección, el cambio es una decisión estratégica de la dirección, sea con esos agentes o con otros, colocar a un intraemprendedor a los pies de los caballos es una tarea fácil que además hará feliz a la s zona rancia de la compañía, les hará felices y se sentían fuertes.
Perdonadme mi pesimismo pero creo que la mayor parte de los casos es mejor refundar una empresa que transformarla y cuanto mayor sea la inercia más difícil. Aún haré otro apunte más pesimista aún, mayor parte de las transformaciones no solo se harán por cierre sino que serán involuntarias, es decir, será el mercado y no los directivos quienes marquen la tendencia

¿Qué es un intraemprendedor?

Un intraemprendedor es un trabajador que hace cosas nuevas dentro de una empresa, es decir una persona que emprende sin ser suya la compañía.

Un intraemprendedor es un emprendedor desde dentro de una organización

Este movido siglo XXI es muy distinto al anterior, es por eso que estamos viviendo en un tiempo de cambio que no parece vaya a parar sino que parece ir a más. Ya he comentado en otras ocasiones que este  siglo viene empujado por dos motores, como son la transparencia y la colaboración; pero además estos dos motores van en dirección contraria a la opacidad y el individualismo marcaron el tecnificado siglo XX.

Para adaptarse a este nuevo mundo al que está dando lugar este nuevo siglo y este nuevo milenio,

las empresas tienen dos opciones: desaparecer y refundarse o meter agentes de cambio – intraemprendedores –

dentro de su estructura, es decir encontrar en el mercado laboral a personas inquietas, polivalentes y capaces de adaptar su empresa por completo a las nuevas necesidades del cliente.

La transparencia y la colaboración sirven para construir redes, mientras que la opacidad y el individualismo sirven para crear jerarquías en las empresas, las nuevas empresas son rápidas, ligeras y trabajan en red, las empresas que hoy desaparecen son lentas, pesadas y funcionan jerárquicamente.

Este nuevo siglo, este nuevo tiempo viene marcado por las redes y por los fenómenos emergentes que van de abajo arriba. Las jerarquías en las empresas no dan respuesta a lo que el cliente pide ni en tiempo ni en forma, para responder a lo que busca hoy el cliente las empresas necesitan empleados que piensen por si mismos, como es el caso de los intraemprendedores.

Pero el intraemprendedor ha de ir un paso más allá dado que ha de ser ejemplo para sus compañeros,

no solo ha de pensar por si mismo sino que debe hacer que sus compañeros también piensen por si mismos, debe ser el catalizador para construir redes.

Los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para hacer un cambio

Hay una cucaracha en cada empresa, bueno, realmente hay una persona más fuerte y resistente que las cucarachas porque una apocalipsis nuclear barrería de nuestro mundo a todos menos a las cucarachas y a ese taimado indestructible humano con superpoderes de cucaracha; pero la cucaracha de cada empresa no sólo sobreviviría sino que un mes después de la apocalipsis nuclear gobernaría a las cucarachas, ¡ese es el espíritu!

coche quemadoEl caso es que esos supervivientes sólo llevan a la empresa a su extinción, en cambio los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para cambiar las cosas y eso se acaba a no ser que un cambio se vaya enlazando con otro; no obstante el intraemprendedor se desgasta y genera desgaste.

Lo habitual en un intraemprendedor es que sus trabajos no pasen de los tres años en un mismo sitio, puede haber excepciones porque si la empresa es grande tal vez pueda cambiar de trabajo o de ubicación de dentro de la misma. Al igual que sucede con los emprendedores reincidentes que antes de finalizar un proyecto ya están pensando en el siguiente al intraemprendedor le suele surgir la inquietud por un nuevo proyecto cuando ve que aquello para lo que fue reclutado empieza a perder su sentido.

Lanzarse a intraemprender exige una serie de cálculos preliminares porque somos agentes de cambio pero no suicidas; conviene valorar el historial de cambios en la empresa, la antigüedad media de los que serán tus compañeros, anticipar como será la estructura en un futuro y sobre todo ser muy consciente del compromiso de la dirección con el cambio; sin esto último no hay nada que hacer.

El intraemprendedor es una persona molesta porque lo cuestiona todo

Aquí esto siempre se ha hecho así, es una frase que cualquier intraemprendedor decente escuchará en si primer mes de trabajo. Ya, pero hay formas más eficientes de hacerlo es la respuesta natural a dicha frase, respuesta que probablemente le cueste un enemigo al intraemprendedor en cuestión.
we dont need no more troubleEl aquí esto siempre se ha hecho así podía colar hace unos años pero hoy es causa de que cientos de empresas medianas y grandes estén cerrando sus puertas. La costumbre es un lastre en tiempos de cambio; y al cambio le da igual lo que piense el inmovilista porque el cambio es.
Vivimos tiempos de empresas rápidas y ligeras que prueban en mercado, sirve lo mismo para una startup creada por media docena de frikis que para una nueva línea de negocio de una empresa cotizada.
Lo que antes servía ya no sirve, si muchas de esas empresas ineficientes y grandes siguen vivas se debe hoy solo a que la inercia tarda en cambiar, a que tenían caja cuando esto empezó a cambiar y a que, en el caso de lo público, tenemos una alta tolerancia a la corrupción. Pero tienen los días contados porque 2007 no va a volver nunca más, esto es como es y así se quedará,… cambiando.
El intraemprendedor ataca ese statu quo y molesta a gente cuya única preocupación es mantener su salario, que no su trabajo pues ese ya cambió, mantenerlo a toda costa porque ¡menudo frío hace fuera!

Un año viviendo BrainSINS

Hoy hace un año que me volqué en BrainSINS. Llevaba tres años vinculado en mayor o menor medida pero hace justo un año me uní a fondo.
Ha sido un año maravilloso en lo laboral, he vivido en una montaña rusa donde una semana éramos una mierda y a la siguiente dioses.
Creo que en este año le hemos dado la vuelta apostando por marcas de bandera, por proyectos difíciles y por centrarnos en el cliente. He de decir que estamos por encima de las expectativas pero eso sólo nos lleva a que los vaivenes de la montaña rusa son aún más violentos que antes pues la gente espera mucho de nosotros.
He podido trabajar con un equipo absolutamente brillante, les debo mucho a Noelia, a Andrés, a Josué, a Borja, a Estela, a David o a Miguel Ángel; mi especial gratitud a los talentosos: Álex, Lu y también a Corti. Pero especialmente quiero dedicar esta entrada a Frankie, a quien conozco hace cinco años pero no deja de sorprenderme; es un Superman de las startups, el compañero de viaje con el que todo emprendedor sueña trabajar.
Sólo me queda decir que este año será más y será mejor. A por él.

75 años después el mundo dio la vuelta

Hoy hace 75 años de la Guerra de los mundos de Wells. Una persona que naciera ese día probablemente hoy tiene buen aspecto aún. El mundo de Wells es hoy imposible.
Nadie saldría hoy a la calle sin corroborar lo que dice la radio en su timeline de Twitter o de Facebook.
Hoy la radio sólo tendría unas pocas décimas de porcentaje del mercado con lo que poca gente se habría enterado.
Hoy La guerra de los mundos sería una coña desapercibida como intento de viral.
75 años después el mundo dio la vuelta

En defensa de la bici, ése vehículo non grato

Algunos de los mejores recuerdos de mi vida están unidos a una bicicleta. De pequeño aquella pequeña Orbea azul me hacia volar por el parque de Mondoñedo, y en mi adolescencia la GAC de carretera que aún conservo me llevó por media Asturias.
Hace quince años que llegué a Madrid con la GAC bajo el brazo, a los pocos días se me ocurrió bajar por la vía de servicio del Paseo de la Castellana, en los semáforos los automovilistas me miraban como si fuera un extraterrestre y no paraban de preguntarse qué diablos hacía yo allí.

Hace cinco años soñé una bici y tuve la suerte de dar con Aimar Fraga para que la hiciera realidad,

desde entonces he disfrutado tanto como lo hice en el parque de Mondoñedo o atravesando Asturias. Poco a poco, durante estos últimos años he dejado de estar sólo en la bici, cada vez es más gente la que hace ciclismo, pero sobre todo, cada vez hay más personas utilizando la bicicleta como medio de transporte.
Hace más de dos siglos que se diseñaron las primeras bicis pensando en obtener de ellas una ventaja militar, luego vino su uso recreativo y hace siglo y medio se revolucionó su diseño al ponerle pedales y cadena hacia algo muy parecido a lo que utilizamos hoy. Fue entonces cuando explotó como medio de transporte, era sano, eficiente y bastante asequible, hasta que en la segunda mitad del siglo pasado el coche nos hizo vagos, sedentarios y consumistas.

Hoy la bici está perseguida en España.

Se le considera vehículo non grato porque no paga impuestos especiales o de circulación, además es sorprendentemente barata. Es por eso que le han puesto una tasa de 3€ por montarla en un tren de regionales, y también es la razón para obligar a usar el casco en ciudad, algo que no sucede en las ciudades europeas que podrían darnos lecciones de esto.
Uso la bici a diario, siempre con casco y nunca la monto en el tren, vamos que no soy sospechoso de defender mis posiciones. Hace tres años me rompí el tabique nasal al esquivar a un conductor que se había saltado un semáforo, y eso que llevaba casco; pero he seguido utilizando bici y casco a diario. Aún así creo que todas estas cosas son trabas que entorpecen el uso de la bici.

Los carriles bici en España tienen hoy una intención recreativa y no de transporte

es más, como han sido diseñados por personas que no montan en bici algunos tienen curvas imposibles o atraviesan zonas de aceleración en incorporaciones a autovías.
En Copenhage lo tienen claro, la bici le ahorra 270 millones de euros a su sistema sanitario y eso hay que reinvertirlo en fomentar su uso. Aquí desgraciadamente pesamos que la bici está fuera de la ley y del sistema impositivo. En centro-Europa llueve más, hace más frío y se hace de noche mucho antes que aquí; aún así ellos son más sanos, limpios y felices gracias a montar en bici cada día de casa al trabajo.

Corro porque he nacido para correr, y tu también

Nacidos para correr Hay pocos libros que relea. Nacidos para correr de Christopher McDougall es uno de los afortunados.
Es una novela que me ha calado hondo pero no deja de ser precisamente eso, una novela de viaje amena y que engancha con facilidad, en este caso, cuenta las peripecias de Chris McDougall, un redactor de la revista Runners World desde que es diagnosticado inútil para correr hasta que acaba corriendo carreras de ultra fondo con veinte kilos menos.
El eje de la historia está en la organización de una carrera de noventa kilómetros de distancia por la salvaje orografía de la Sierra Madre mejicana, en dicha carrera competirán algunos de los mejores ultrafondistas del mundo contra una tribu de portentos del atletismo de fondo que corren con sandalias hechas con neumáticos viejos y unas largas faldas de tela o simplemente taparrabos.
Su autor nos va goteando argumentos científicos y concluye que estamos diseñados para correr fondo, y lo hace en medio de una historia. Historia que no piensas que sea cierta hasta que no te pones a buscar en Google los nombres de los protagonistas y ves, como tantas veces, que la ficción supera ampliamente a la realidad. Sin ir más allá, el personaje principal que es Caballo Blanco murió hace unos pocos meses mientras corría acompañado por su perro, probablemente se debió a uno de los desvanecimientos repentinos a los que se refiere este libro.
Nacidos para correr te hace entender por qué corremos carreras de larga distancia y es simplemente porque el ser humano está creado para eso.
Sólo le reprocho la mejicanizada traducción al español y que no se hayan tomado la molestia de convertir las unidades del Sistema Imperial al Internacional, así que prepárate a leer millas, onzas, yardas y libras. Reconozco que me arrepiento de haberlo comprado en español.
Cualquiera que haya probado el fondo – yo he corrido siete veces la maratón de Madrid – sabe que correr nos hace felices, genera endorfinas en grandes cantidades. Es cierto que hay drogas que nos consiguen fácilmente unas pocas endorfinas, pero las que nos proporciona correr son de mucha mejor calidad. También comprobarás que en la meta de una carrera de fondo no hay mas que sonrisas, la gente está feliz aunque llegue reventada.
Nacidos para correr encierra una filosofía detrás también aunque no sea la intención del autor. Es un canto a la ligereza que nos hace ver cuan estúpidos son muchos de los ideales que rigen nuestra sociedad.
Nacidos para correr es, para mí, un libro imprescindible.