Post patrocinado por Nokia

Esta se la dedico al bueno de Javier Martín de Loogic, Javier ha estado en alguna polémica que otra sobre las entradas patrocinadas en blogs, y me ha ayudado a quitarme los complejos de hablar bien de un producto comercial.

Hace tres semanas me compré un Nokia E71, el cual, con un contrato de permanencia de año y medio, me costó 199€, en tres semanas, un adicto a las chucherías electrónicas como yo ya ha tenido tiempo de probarlo.

El E71 hace todo y casi todo bien, sólo le pongo una pega y es la lentitud que tienen los programas de geoposicionamiento, en concreto Google maps y Nokia maps, ambos funcionan muy lentamente. Ahora bien, el resto es muy bueno, a saber:

es pequeño y no es feo

el teclado qwerty funciona bien y la pantalla es adecuada

la cámara es buena para lo que hay hoy

el wifi, bluetooth y 3G van bien

el sonido es muy bueno

y hay un montón de aplicaciones gratuitas

Este móvil me ha hecho darme cuenta del enorme potencial que tiene llevar Internet en el bolsillo.

Las aceras de Jane Jacobs

Suele pasar, el 25 de abril de 2006 nos desayunamos con una noticia sobre el estado de ánimo de Ronaldinho, según creo recordar, por aquel entonces él se encontraba muy feliz y muy querido por estar en el Barça, sin embargo muy poca gente se enteró de la muerte de Jane Jacobs, una escritora y arquitecto canadiense, que en 1961 revolucionó la forma de pensar las ciudades, invirtió la forma tradicional de entenderlas como algo de arriba a abajo, vamos en una estructura jerarquizada, para repensarlas como algo de abajo a arriba, es decir como un proceso emergente. En 1961 Jane Jacobs publicó The Death and Life of Great American Cities.

Medio siglo después sus propuestas están más vigentes aún, y no sólo eso, sino que nos sirven para entender los mecanismos por los que se rigen fenómenos que Jacobs no conocía como la inteligencia colectiva en Internet, o la globalización de los mercados de capitales. Del mismo modo que los ejecutivos de multinacionales que en 2000 postularon: Los mercados son conversaciones (primer punto del Cluetrain manifesto), Jane Jacobs desde el punto de vista del urbanismo propuso la múltiple utilidad de las aceras de las ciudades, entre otras cosas, estas sirven para intercambiar información, a cada paso, en cada persona o cosa con la que nos cruzamos por la calle, vemos algo que asimilamos e interpretamos a nuestra manera, son pequeños gestos que, multiplicados por el número de habitantes, y por el tiempo, suponen un inmenso chrorro de información que va deformando la estructura de la propia ciudad.

Existen otros modelos como el del hormiguero, o en general, las infraestructuras creadas por animales gregarios, que nos hacen entender el fenómeno de la emergencia, algo imprescindible para comprender el siglo XXI. Si nos encerramos en la concentración de poder, y la influencia de las decisiones de esa oligarquía sobre el grueso de la población, por ejemplo, nos resultará imposible comprender la irrupción de las redes sociales de Internet en nuestras vidas, y no debemos perder de vista que las redes sociales están enmarcadas dentro de lo que se denomina Internet 2.0, y creo que habrá Internet 3.0, 4.0,… y así sucesivamente al menos hasta el 14.0 por lo menos.

Negociación cooperativa Vs. negociación competitiva

Hace unos meses leí Negocie, disfrute y gane, y me dejó un sabor de boca agridulce, porque pensé que el autor no se creía del todo lo que estaba escribiendo,  el libro es un alegato de la negociación colaborativa, este tipo de negociación se resume en yo gano, tu ganas, si bien en aquel momento me creí la historia, y me la creí porque me resultaba fácil pensar en negociar buscando el beneficio mutuo, era algo que se adaptaba muy bien a mi carácter; lo único que me hacía dudar era mi negro historial de resultados en negociaciones, ¿qué era entonces lo que había hecho mal?. Es cierto que desconocía las principales técnicas pero tampoco estaba tan lejos de ellas.

Poco después salió otro libro que defendía la negociación competitiva, es decir el yo gano, tu pierdes, y venía a decir que escuelas de negocio que públicamente defienden la colaborativa, fomentan entre sus alumnos la competitiva para conseguir cosas en el mundo real. Y estoy de acuerdo con esta versión, las principales escuelas de negocios defienden públicamente las ideas primigenias nacidas en la de Harvard, a la vez que venden como éxitos a aquellos negociadores que han dejado en pelotas al rival e incluso se han reído públicamente del perdedor.

Ahora bien: ¿qué debemos hacer?, ni idea, la gente que más veo progresar profesionalmente utiliza la competitiva, en ocasiones hasta extremos, hay gente que sólo entiende ganar cuando el de enfrente pierde, ya no es yo gano, tu pierdes sino más bien si tu pierdes es que yo gano, me refiero a personas que piden por sistema, piden cualquier cosa, aunque ni si quiera la deseen, y les gusta meter el dedo en el ojo del que tienen enfrente. Es algo que también va con el carácter de cada uno, pero, todos tenemos ejemplos de este tipo de personas y sabemos que no les ha ido nada mal, al menos profesionalmente.

Quiero que mi sentido común me diga que esa forma de actuar no se puede mantener indefinidamente, y hasta ahora me lo ha dicho, pero la experiencia me va diciendo lo contrario, eso sí, utilizar la competitiva por sistema, incluso en cosas que no merecen la pena te tiene que llevar a visualizar claramente el trato con las personas de forma jerarquizada, es decir, hay dos posibilidades: yo estoy en condiciones de pisarte la cabeza, o tu estás en condiciones de pisarme la cabeza a mí; en este segundo caso te tengo que hacer la pelota, no me queda otra. De nuevo mi poco sentido común me dice que cada día la información fluye mejor y más rápido y tener el sanbenito de pelota-abusón te saldrá caro a la larga, pero todavía no lo he visto.

Me caen mal tanto los pelotas como los abusones, y creo en el trabajo en equipo, en entornos colaborativos y en estructuras malladas (en red), estructuras no jerarquizadas, al menos a simple vista, aunque siempre tendrán detrás a un responsable, y por lo tanto a una jerarquia, si bien esta no tiene porque ser visible en el día a día.

A los pringaos como yo siempre nos queda el recurso del “no” ante los abusones, a veces me gustaría cambiar de carácter y convertirme en una apisonadora de la negociación, y en ciertos momentos me dan envidia, pero ya es tarde para cambiar eso.

¿Por qué debemos ser (Hispania) y no España y Portugal?

1. Porque si miramos en el mapa la forma de la frontera recuerda a la de algunos países centroafricanos

2. Porque once millones de portugueses y carenta y seis millones de españoles suman cincuenta y siete millones de íberos, es decir, un peso pesado tanto a nivel europeo como a nivel mundial

3. Porque en España ya se integran cuatro (y más) idiomas, de modo que uno más – el portugués – no se notaría demasiado

4. Porque nuestras culturas son muy parecidas

5. Porque con una Iberia unida viene una Sudamérica unida, ya que se suma Brasil al resto, casi nada

6. Porque el potencial de crecimiento está más en Sudamérica que en Asia, al menos para nosotros

7. Porque la mayor parte de los portugueses entienden perfectamente el castellano

8. Porque nuestras series de televisión son éxitos de audiencia en Portugal

9. Porque los portugueses van a Badajoz a comprar golosinas y cruzan a Tuy para llenar el depósito del coche

10. Porque el nacionalismo se cura viajando, y cualquiera que viaje a Portugal se siente como en casa

La mediocridad es enemigo de la transparencia

La web 2.0, es decir aquella en la que, además de leer, se nos permite escribir, está suponiendo un cambio mental en todos los que trabajamos con el cerebro y no con los músculos, y aún más, está delatando a los mediocres.

Me explico, si no tienes nada que ocultar, ¿por qué no vas a publicarlo?, no hablamos sólo de filantropía, de publicar para “hacer crecer el Conocimiento universal”, no, hablamos de transparencia, más necesaria aún cuando son fondos públicos los que pagan tu sueldo.

Parece que, en España, la Administración está haciendo grandes cambios en sus procedimientos para adaptarse a la era digital, la idea es evitar las pédidas de tiempo y hacer una Administración transparente, pero esto choca con las ideas de muchos gestores, más identificados con el modelo de Don Vito Corleone en El Padrino: Un siciliano piensa, si la información puede valer dinero ¿por qué razón iba yo a dártela gratis?. Creo que la transición hacia la Administración electrónica se materializará en cinco años, pero conseguir que, además sea transparente puede que no se llegue a lograr nunca si no somos capaces de eliminar este tipo de clichés.

Carlos Blanco acaba de escribir algo parecido pero aplicado al mundo de la empresa