¿Qué ocurre cuando el intraemprendedor es el CEO?

Cuando se crea una empresa el CEO es emprendedor por fuerza

intraemprendedor focoMás bien, al crear una empresa se elige a un director ejecutivo (CEO) de entre los emprendedores que la forman; pero no me refiero a esta situación sino a empresas en fase de consolidación, de crecimiento o  simplemente, a empresas su sufren decrecimiento. Cuando se pone a una persona al frente de una empresa con el objetivo de cambiarla de arriba a abajo se lanzan dos mensajes contradictorios, el primero que la empresa va mal y el segundo que puede tener salvación. Y son esos dos mensajes los que deben estar siempre presentes para huir tanto del pánico como de la autocomplacencia, es decir estas dos ideas deben focalizar al  intraemprendedor.

A las personas que tenemos pasión por mejorar lo que nos rodea nos cuesta tener foco, esta tendencia por dispersarnos es aún mayor cuando las cosas no van bien a nuestro alrededor, como puede ser el caso de una empresa que necesite poner a un CEO para transformarla. Pero a un director ejecutivo no se le puede ocurrir cada día una cosa distinta. Un  intraemprendedor es alguien que da soluciones nuevas a problemas viejos, es decir, un creativo.

En el proceso creativo del intraemprendedor el punto más crítico es entender bien el problema al que se enfrenta

Esto requiere de tres ingredientes: colaboración de los demás trabajadores, tiempo para que te lo expliquen y tiempo también para reposarlo. Es decir, se debe plantear como un proceso en sí mismo, es conveniente huir de las prisas de los primeros días y dejarlos tranquilos para encontrar un foco, una idea fuerza que guíe el proceso de cambio de la empresa.

Una vez que se ha alcanzado una solución hay que ser fiel a ella, podemos diseñar, iterar y aprender en ciclos como los de la metodología lean  pero no podemos apartarnos del foco porque desorientaremos  a todo el mundo

Todas las empresas quieren un intraemprendedor hasta que lo tienen

Tenemos muchas más cosas que cambiar en las empresas que las que a priori pensamos, pero esto solo se ve al iniciar el cambio.
cantimplora legoEl cambio ha de ser irreversible como irreversible es el cambio que vive nuestra sociedad: desechemos de nuestra mente el año 2007 porque ya no volverá jamás, no vivimos una crisis cíclica sino un cambio de paradigma. Si queremos una empresa a la altura del mercado debemos quemar las naves y no mirar atrás. Tratar de recuperar 2007 solo conduce a la melancolía.

Cuando metemos a un intraemprendedor en nuestra empresa es para cambiarla de forma irreversible, para hacer cosas nuevas, imposibles para tus actuales trabajadores.

Cosas desagradables como despedir o reubicar a personas con las que se ha convivido. Por eso es mejor que venga de fuera y de nuevas, por eso desde dentro no somos capaces de hacerlo. Pero lo desagradable es desagradable.

Los puestos de trabajo han dejado en muchos casos de ser un medio para que la empresa haga una función y se han convertido en un fin en si mismos. Nuestras empresas están llenas de supervivientes que solo piensan en mantener su posición dentro, no en la función que necesita la empresa de ellos. El apego por el puesto de trabajo hace que nos esforcemos en primera instancia pero luego pervierte el desempeño. El intraemprendedor ha de tener un apego justo por su puesto de trabajo y también por el de los demás, debe pensar en funciones y objetivos.

Si dudamos del cambio o si dudamos del intraemprendedor acabaremos por dejar a un hombre de paja a los pies de los caballos.

Si queremos de verdad cambiar una empresa debemos estar dispuestos a hacer cosas desagradables o a apoyar a otro que las haga por nosotros; nada es peor que comenzar una travesía para darse la vuelta en medio de la misma, ahí habremos asegurado el fracaso.

Elegir entre intraemprendedores o refundar la empresa

Los viejos mastodontes se ha quedado atrás, las grandes empresas con estructuras jerárquicas no tienen capacidad de reacción para adaptarse al cambio que estamos viviendo.
refundar la empresa o contratar intraemprendedoresEs renacer o morir. Meter en una empresa a agentes de cambio – intraemprendedores – es la solución menos agresiva pero no sabemos si la mejor. Claro que para ello el empresario o el directivo ha de ser consciente de la situación; conozco a directivos de la prensa en papel que siguen esperando a la recuperación de las ventas en los kioscos, personas que sin creen que esta es una crisis cíclica y que rellenaremos a la senda del crecimiento, sin ir más allá, la mayor parte de nuestra clase política piensa eso, y les va muy bien pensándolo.
Elegir entre cerrar una empresa y crearla después desde cero o bien adaptarla a nuestros tiempos es como decidir entre reforma o casa nueva. Debemos ver como nos quedará si la reformamos, cuánto nos va a costar hacerlo y si estamos dispuestos a vivir entre escombros un par de años como poco.
Como sucede al reformar una casa, contratar intraemprendedores o crearlos dentro es una decisión estratégica, no se puede confiar en los agentes de cambio una semana si, una semana no. Los agentes de cambio han de tener el apoyo de la dirección, el cambio es una decisión estratégica de la dirección, sea con esos agentes o con otros, colocar a un intraemprendedor a los pies de los caballos es una tarea fácil que además hará feliz a la s zona rancia de la compañía, les hará felices y se sentían fuertes.
Perdonadme mi pesimismo pero creo que la mayor parte de los casos es mejor refundar una empresa que transformarla y cuanto mayor sea la inercia más difícil. Aún haré otro apunte más pesimista aún, mayor parte de las transformaciones no solo se harán por cierre sino que serán involuntarias, es decir, será el mercado y no los directivos quienes marquen la tendencia

¿Qué es un intraemprendedor?

Un intraemprendedor es un trabajador que hace cosas nuevas dentro de una empresa, es decir una persona que emprende sin ser suya la compañía.

Un intraemprendedor es un emprendedor desde dentro de una organización

Este movido siglo XXI es muy distinto al anterior, es por eso que estamos viviendo en un tiempo de cambio que no parece vaya a parar sino que parece ir a más. Ya he comentado en otras ocasiones que este  siglo viene empujado por dos motores, como son la transparencia y la colaboración; pero además estos dos motores van en dirección contraria a la opacidad y el individualismo marcaron el tecnificado siglo XX.

Para adaptarse a este nuevo mundo al que está dando lugar este nuevo siglo y este nuevo milenio,

las empresas tienen dos opciones: desaparecer y refundarse o meter agentes de cambio – intraemprendedores –

dentro de su estructura, es decir encontrar en el mercado laboral a personas inquietas, polivalentes y capaces de adaptar su empresa por completo a las nuevas necesidades del cliente.

La transparencia y la colaboración sirven para construir redes, mientras que la opacidad y el individualismo sirven para crear jerarquías en las empresas, las nuevas empresas son rápidas, ligeras y trabajan en red, las empresas que hoy desaparecen son lentas, pesadas y funcionan jerárquicamente.

Este nuevo siglo, este nuevo tiempo viene marcado por las redes y por los fenómenos emergentes que van de abajo arriba. Las jerarquías en las empresas no dan respuesta a lo que el cliente pide ni en tiempo ni en forma, para responder a lo que busca hoy el cliente las empresas necesitan empleados que piensen por si mismos, como es el caso de los intraemprendedores.

Pero el intraemprendedor ha de ir un paso más allá dado que ha de ser ejemplo para sus compañeros,

no solo ha de pensar por si mismo sino que debe hacer que sus compañeros también piensen por si mismos, debe ser el catalizador para construir redes.

Los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para hacer un cambio

Hay una cucaracha en cada empresa, bueno, realmente hay una persona más fuerte y resistente que las cucarachas porque una apocalipsis nuclear barrería de nuestro mundo a todos menos a las cucarachas y a ese taimado indestructible humano con superpoderes de cucaracha; pero la cucaracha de cada empresa no sólo sobreviviría sino que un mes después de la apocalipsis nuclear gobernaría a las cucarachas, ¡ese es el espíritu!

coche quemadoEl caso es que esos supervivientes sólo llevan a la empresa a su extinción, en cambio los intraemprendedores tienen fecha de caducidad porque están ahí para cambiar las cosas y eso se acaba a no ser que un cambio se vaya enlazando con otro; no obstante el intraemprendedor se desgasta y genera desgaste.

Lo habitual en un intraemprendedor es que sus trabajos no pasen de los tres años en un mismo sitio, puede haber excepciones porque si la empresa es grande tal vez pueda cambiar de trabajo o de ubicación de dentro de la misma. Al igual que sucede con los emprendedores reincidentes que antes de finalizar un proyecto ya están pensando en el siguiente al intraemprendedor le suele surgir la inquietud por un nuevo proyecto cuando ve que aquello para lo que fue reclutado empieza a perder su sentido.

Lanzarse a intraemprender exige una serie de cálculos preliminares porque somos agentes de cambio pero no suicidas; conviene valorar el historial de cambios en la empresa, la antigüedad media de los que serán tus compañeros, anticipar como será la estructura en un futuro y sobre todo ser muy consciente del compromiso de la dirección con el cambio; sin esto último no hay nada que hacer.

El intraemprendedor es una persona molesta porque lo cuestiona todo

Aquí esto siempre se ha hecho así, es una frase que cualquier intraemprendedor decente escuchará en si primer mes de trabajo. Ya, pero hay formas más eficientes de hacerlo es la respuesta natural a dicha frase, respuesta que probablemente le cueste un enemigo al intraemprendedor en cuestión.
we dont need no more troubleEl aquí esto siempre se ha hecho así podía colar hace unos años pero hoy es causa de que cientos de empresas medianas y grandes estén cerrando sus puertas. La costumbre es un lastre en tiempos de cambio; y al cambio le da igual lo que piense el inmovilista porque el cambio es.
Vivimos tiempos de empresas rápidas y ligeras que prueban en mercado, sirve lo mismo para una startup creada por media docena de frikis que para una nueva línea de negocio de una empresa cotizada.
Lo que antes servía ya no sirve, si muchas de esas empresas ineficientes y grandes siguen vivas se debe hoy solo a que la inercia tarda en cambiar, a que tenían caja cuando esto empezó a cambiar y a que, en el caso de lo público, tenemos una alta tolerancia a la corrupción. Pero tienen los días contados porque 2007 no va a volver nunca más, esto es como es y así se quedará,… cambiando.
El intraemprendedor ataca ese statu quo y molesta a gente cuya única preocupación es mantener su salario, que no su trabajo pues ese ya cambió, mantenerlo a toda costa porque ¡menudo frío hace fuera!

Un año viviendo BrainSINS

Hoy hace un año que me volqué en BrainSINS. Llevaba tres años vinculado en mayor o menor medida pero hace justo un año me uní a fondo.
Ha sido un año maravilloso en lo laboral, he vivido en una montaña rusa donde una semana éramos una mierda y a la siguiente dioses.
Creo que en este año le hemos dado la vuelta apostando por marcas de bandera, por proyectos difíciles y por centrarnos en el cliente. He de decir que estamos por encima de las expectativas pero eso sólo nos lleva a que los vaivenes de la montaña rusa son aún más violentos que antes pues la gente espera mucho de nosotros.
He podido trabajar con un equipo absolutamente brillante, les debo mucho a Noelia, a Andrés, a Josué, a Borja, a Estela, a David o a Miguel Ángel; mi especial gratitud a los talentosos: Álex, Lu y también a Corti. Pero especialmente quiero dedicar esta entrada a Frankie, a quien conozco hace cinco años pero no deja de sorprenderme; es un Superman de las startups, el compañero de viaje con el que todo emprendedor sueña trabajar.
Sólo me queda decir que este año será más y será mejor. A por él.

75 años después el mundo dio la vuelta

Hoy hace 75 años de la Guerra de los mundos de Wells. Una persona que naciera ese día probablemente hoy tiene buen aspecto aún. El mundo de Wells es hoy imposible.
Nadie saldría hoy a la calle sin corroborar lo que dice la radio en su timeline de Twitter o de Facebook.
Hoy la radio sólo tendría unas pocas décimas de porcentaje del mercado con lo que poca gente se habría enterado.
Hoy La guerra de los mundos sería una coña desapercibida como intento de viral.
75 años después el mundo dio la vuelta

¿Por qué las startups son las niñas bonitas de este siglo XXI?

La globalización nos ha traído dos noticias, una es buena y la otra es mala. la buena es que el mercado es hoy enorme, mundial, global; por contra la mala es que la competencia ha crecido igualmente. Hoy es imposible competir solo, la colaboración y la transparencia son las señas de identidad de este turbulento comienzo de siglo.

Las startups se adaptan mejor a la incertidumbre actual, precisamente porque es muy habitual que cambien su producto – pivoten -, razón por la cual la clave es el equipo emprendedor y no el proyecto: el capital riesgo apuesta al jinete, no al caballo. Las startups son rápidas y ligeras; prototipan y prueban rápidamente en un mercado del que aprenden constantemente.

Lo ligero, junto con la transparencia y la colaboración, es otro de los paradigmas de nuestros tiempos y va más allá de la forma de crear empresas. Ser ligero implica no creerte los modelos de negocio establecidos; hay mucho que hacer en nuevos modelos de negocio, tal vez más que en innovación tecnológica porque cada nueva iniciativa genera valor en la sociedad pero pocas empresas son capaces de capturar una parte de ese valor como hizo Google con su Adwords.

Sal, azúcar y grasa. Cómo los gigantes de la alimentación nos engancharon

Salt, sugar and fat. How the food giants hoocked us

Michael Moss

portada salt sugar fat

Lo que necesitas leer para alejarte de la comida procesada.

Este libro es la recopilación de la investigación sobre la industria alimentaria que condujo a Michael Moss a ganar el premio Pulitzer. Se resume en que las grandes empresas nos han enganchado a una comida: fácil, disponible y barata pero que es basura, y que por ejemplo ya supone las tres cuartas partes de las calorías que ingieren los norteamericanos.

A lo largo de cuatrocientas páginas el autor desgrana el papel del azúcar, el de la grasa y el de la sal. Se basa en testimonios de ex directivos y científicos, en documentos filtrados y en un gran número de publicaciones. Como me resultaría demasiado extenso contarte todas las cosas que me han interesado del libro he seleccionado algunos ejemplos especialmente llamativos para ilustrarte.

Soy químico y me esperaba lo peor de un análisis profundo cono el que hace este libro de la gran industria alimentaria. No obstante me ha puesto los pelos como escarpias precisamente por su objetividad y frialdad; en varias ocasiones me ha parecido vernos a los consumidores como el perro de Paulov en modernos experimentos, como es el equipo de brillantes científicos que trabajan con escáner cerebral en Nestle Suiza para determinar la estimulación que nos producen determinados alimentos procesados.

Michael Moss evita en todo momento hacer juicios de valor pero este es un blog asi que yo si los haré. Y es que ya nada es lo que parece ni siquiera el zumo Tropicana de melocotón y papaya de PepsiCo que tuvo que cambiar su etiquetado porque no tiene ni melocotón ni papaya,… ni tampoco es zumo.

Me ha llamado especialmente la atención la sal, no podía imaginarme las propiedades de la sal, esta hace que el azúcar sepa más dulce, que la comida sea más crujiente, la sal es también conservante y sobre todo enmascara los sabores desagradables de la comida procesada, estos son amargor e insipidez.

Como sorprendente me resultó un memorándum secreto en 1957, cuando empezaba a despegar en Estados Unidos la comida preparada. Sobre este documento se basan las estrategias de marketing de la industria alimentaria de hoy, y fue escrito por un psicólogo austríaco llamado Ernest Dichter para Lay’s, la empresa de aperitivos propiedad de PepsiCo. Su objetivo era vencer los siete miedos y resistencias a las patatitas de Lay’s, estas son: no puedes parar de comerlas, te engordan, no son buenas para tí, son grasientas y de mala calidad, son caras, no se conocen sus efectos secundarios y son malas para los niños.

Los tres puntos de este brillante y malicioso memorándum son:

1. Empezando por el es malo para tí, Dichter propone no utilizar la palabra fritos y sustituirla por tostado. Un anuncio de Lay’s premiado en 2010 mostraba aún las patatas por los aires en una foto.

2. Para contraatacar el no puedes parar de comerlas Dichter sugiere empaquetar las patatas en bolsas más pequeñas. Hace ya varios años que los aperitivos Lay’s se empaquetan en paquetitos de tan sólo 100 kcal.

3. Para evitar la sensación de que es comida insana Dichter propuso tratar de presentar las patatas fritas Lay’s junto a alimentos clásicos y de ahí vienen costumbres como la de poner patatas fritas con los bocadillos, con la sopa o incluso con los zumos de fruta.

Tampoco me podía imaginar que en 2011 las sopas Campbell estaban bajando la cantidad de sal y llevaban un año sin mejorar sus cuentas y su CEO se presentó ante los inversores diciendo que tenía un plan para incentivar las ventas. Indicó que subirían la sal en sus sopas. Habían bajado el sodio desde 750 mg hasta 480 mg pero volverían a subirlo hasta 650 mg, la reducción del sodio es importante pero nosotros tenemos que hacer otras cosas como el sabor. Ese mismo día las acciones de Campbell subieron un 1,3%.

La directora del centro nacional de drogas de abuso Nora Volkow lleva años encontrando paralelismo entre la comida y los narcóticos, y esta convencida de que el azúcar procesado causa ingestas convulsivas en determinados individuos.

A veces creo que la gran industria alimentaria se va a morir víctima de su avaricia porque su modus operandi es colocar un nuevo producto aunque pierda dinero, generar un ejército de fans y luego bajar los costes de producción que es con lo que ganan dinero, es decir, primero te enganchan y luego bajan la calidad en la calidad. Este es el caso de los Lunchables un proyecto de Kraft que empezó perdiendo dinero, pero los dueños de Kraft, que no son otros que los de Phillip. Morris; sí los de los cigarrillos Malboro son dueños de Kraft y General Foods; el caso es que los de Malboro dieron la enhorabuena al equipo de Lunchables de Kraft aunque perdían dinero porque lo difícil es poner un producto, ganar dinero con él es siempre más fácil.