Hackear la educación II: transparencia por defecto

Categories educación

 Transparencia y colaboración son los motores de este apasionante siglo, y digo son los motores porque ambos van en dirección contraria a dos motores que movieron el pasado siglo XX, como eran la protección de la información y el individualismo, propios del éxtasis capitalista que ya pasó.

Antes, para ganar – pensemos en ganar dinero – convenía proteger el conocimiento al máximo y competir como individuos o empresas aisladas. Ahora, para ganar – pensemos de nuevo en ganar dinero – conviene dibulgar el conocimiento que generemos y colaborar incluso con nuestra competencia – coopetencia -, pues vivimos tiempos de redes. Curiosamente el conocimiento tiene más valor que nunca pero luego se da gratis, nos sirve para posicionar nuestra identidad digital.

El cambio que hemos tenido la suerte de vivir es de los que no suceden ni una vez por siglo, es tan grande que necesitamos ir a nuestro archivo profundo, como diría Laurent Ogel, y resetearlo. ¡Hay tanto que aprender!

Si en la entrada anterior postulaba que la creatividad ha de venirle por defecto al nuevo sistema educativo, en esta añado que también la transparencia ha de venir instalada de fábrica en nuestra educación. No podemos estar cuestionando todo el tiempo si transparencia sí o no. La transparencia se tiene que traer puesta de casa.  Obviamente la transparencia total ni es buena ni siquiera es posible, ¿cuál sería la última pared que tirarías de tu casa?, la del baño, ¿no?, pues eso, transparencia con medida.

Si el profesor no sabe algo, no tiene más que decirlo. Ya no se trata de un adulto que tiene todo el conocimiento y unos alumnos que no lo tienen. Hay que aceptar que, al menos un alumno de cada clase en cada materia sabe más que el propio docente. Es responsabilidad de este aprovecharlo en favor de toda la clase.

Con profesores transparentes, su rol cambia para convertirse en mentor, algo que ya sucedía en la antigua Grecia: Sócrates fue mentor de Platon y Paton de Aristóteles. El mentor es un guía cuyo principal objetivo es el de encender las ganas de aprender nuevas cosas del alumno. Para encontrar la información ya está Wikipedia.

Yo nada sé y soy estéril, pero puedo servirte de partera, y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea.

Sócrates

La Bullipedia de Ferrán Adriá y los modelos de negocio basados en contenidos

Categories cambio, emprendedores, innovación

Ayer tuve la suerte de ver a Ferrán Adriá en directo. Como nadie es profeta en su tierra Adriá es denostado por la mitad cainita de España.

El caso es que hay consenso para considerarle el mejor cocinero del mundo y una de las diez personas más innovadoras del planeta. Si nos ponemos a buscar qué español puede considerarse el mejor del mundo en algo tendríamos que ir a los deportes, y seguramente encontremos mas medallas de plata que otra cosa en estos momentos; pienso en Rafa Nadal, Fernando Alonso o Xavi Hernández.

Adriá, que ya lo ha conseguido todo como cocinero, presentó ayer un proyecto utópico, ambicioso y global porque, en sus propias palabras hoy en día el mundo funciona así. Se ampliará la sede de Cala Montjoi para dar cabida a El Bulli Foundation que dedicará un 95% a innovar y un 5% a dar de comer a la gente, y difundirá el conocimiento generado en Internet a través de la Bullipedia.

La misión de su fundación es hacer eficiente la innovación, algo que choca a ciertas personas dado que derrocha ingredientes y medios para cocinar, pero no caen en que el lujo es un mercado creciente conforme crece la desigualdad en el mundo, que el público objetivo de Adriá es cada vez mayor y más rico. Pero además nos ha servido para posicionar muy bien la marca España, algo que tal vez solo haya conseguido nuestra Selección de fútbol.
Puestos a echarle en cara cosas, al bueno de Ferrán también le reprochamos que haya levantado un montón de dinero de Telefónica entre otros con suma facilidad, así emprende cualquiera. Y claro que Adriá es un emprendedor, y claro que no ha perdido ni un ápice de ambición, pues sí cuando creó El Bulli se propuso ser el mejor cocinero del mundo, ahora se propone un reto igual o mayor, ser el Jimy Wales español, crear el referente mundial en cocina e innovación, ¡toma ya!
Levantar dinero público o de grandes empresas puede resultar más sencillo que conseguirlo de un inversor que busque la rentabilidad, pues si partes de una marca personal como la de Adriá o de una institución pública dispones de una situación de fuerza que casi te garantiza el éxito. Hace tres años viví una situación similar en EOI como intraemprendedor, casi me daba vergüenza la facilidad con la que se conseguía el dinero, otra cosa fue después todas las ataduras que este dinero, que no busca rentabilidad genera. No tengo nada claro que sea una opción más fácil que la de usar dinero de inversores pues exige justificaciones a varios niveles: administrativo, institucional y político, las cuales pueden dar al traste con la viabilidad del proyecto. Es por eso que deseo mucha suerte y mano izquierda a nuestro cocinero, la va a necesitar.
No quiero pasar por alto una hipótesis que Adriá postula para su proyecto y es que el Internet de calidad no va a ser gratis, que él no cree en el todo gratis. Basta con leer mi post anterior sobre innovación en modelos de negocio para darse cuenta que yo tampoco creo, ahora bien los contenidos han perdido su valor económico aunque son más valiosos que nunca, esta paradoja se revela en la situación de los medios de comunicación tradicionales o de las discográficas. Los contenidos son hoy un medio para posicionar un proyecto, para convertirlo en referente. En innovación no hay medalla de plata, nadie sabe quien es el segundo cocinero más innovador del mundo, pero todos sabemos que Ferrán Adriá es el primero; y ése liderazgo se consigue a través de los contenidos que se liberan, que se dan gratis.
La mayor parte de los fondos de capital riesgo se están saliendo del sector contenidos precisamente porque no generan dinero en sí, aunque generen más valor que nunca, si bien ese valor no suele ser capturado en dinero. ¿Y cómo solucionamos esto?, con creatividad en el modelo de negocio. Cuando generamos y liberamos contenidos catalizamos una lluvia de información, si somos referentes, nuestra información se multiplica por diez, por cien, mil o un millón cuando la liberamos; es un fenómeno viral que se transmite uno a uno, punto a punto porque es bidireccional al contrario de lo que sucedía con los medios de masas que reinaron el Siglo XX y revelaron su potencia en la emisión radiofónica de La guerra de los mundos, cuando H.G. Wells consiguió sacar a la calle a los norteamericanos que creyeron estar siendo invadidos por extraterrestres.
Esa lluvia de información con muchas más gotas de las que inicialmente nosotros lanzamos ha de ser capturada y convertida en dinero para que el negocio sea sostenible, para ello hemos de tener uno o varios cubos capaces de capturar esa lluvia de información que se ha convertido en comunicación de persona a persona. Desde el liderazgo se pueden vender experiencias como visitar El Bulli, las certificaciones o el merchandishing; se puede cobrar por publicitar marcas o validar productos, pero querido Ferrán, yo creo que no se puede cobrar por el acceso a los contenidos pues vivimos en la era de la colaboración y de la transparencia.

Tiempos de emergencia y reglas para sobrevivirlos

Categories cambio, Internet

Sí, también estamos en la situación producida por algunos desastres; pero ahora me refiero a la emergencia como el poder que va de abajo hacia arriba. A los sistemas emergentes, y no a las guerras entre gobiernos y especuladores o entre partidarios del Dólar y del Euro; guerras en las que solo somos fichas de un gran tablero de ajedrez.

Ahora se habla de una doble recesión, compuesta por: una recesión perpetua, y una revolución en ciernes. Como no me apetece discutir al amigo Seth Godin, no me meto ahí; pero sí en los motores del cambio, los cuales, para no ser original, insisto en que son colaboración y trasparencia.

Las jerarquías se nos mueren entre las manos, nadie duda que si la Iglesia Católica hubiera nacido democrática no hubiera durado 2.000 años,… ni tampoco 20, probablemente. Las jerarquías son formas muy estables, y seguirán teniendo su lugar en instituciones donde la estabilidad es crítica, sectores como: clero, militar o bancario pueden ser ejemplos. No así en el resto, donde se van imponiendo poco a poco los sistemas emergentes, las comunidades autogestionadas, las redes,… o como queramos llamarlas. Y estos sistemas triunfan porque son mas eficientes, porque aprovechan los residuos, porque se generan sinergias basadas en transparencia y colaboración.

Internet no es una plataforma fértil mas, sino un tipo nuevo de plataformas. Piensa en las plataformas de vida que crean los arrecifes de coral:

De las aproximadamente 48.000 especies reconocidas de vertebrados, más de la mitad son peces. De estas, más del 60 por ciento viven exclusivamente en ambientes marinos. A pesar que los arrecifes de coral son menos del uno por ciento del área total de los océanos del mundo, aproximadamente la mitad de todas las especies conocidas de peces marinos se encuentran concentradas en estas aguas tropicales poco profundas.

Wikipedia

Internet permite crear nuevos atolones, con nuevas formas de vida que se alimentan de los desechos de otros, que protegen o son protegidas por otros,… en definitiva que colaboran; sean conscientes de ello o no.

El conocimiento va ahora más de abajo hacia arriba que de arriba hacia abajo; los nuevos fenómenos son auto-organizados, no hay líder, no hay hormiga reina que los dirija. Su comportamiento se puede predecir, aunque para hacerlo no se trata de seguir al líder, sino de ver a los individuos, al espacio que ocupan y a las pocas reglas que lo gobiernan como un conjunto, casi como un organismo vivo, coherente y con un fin común, unos individuos que se dirigen hacia un bien comunal.

Obviamente, en el seno del sistema irán surgiendo líderes poco a poco, líderes que no se auto-postulan, sino que son elegidos por la Comunidad,… y la Comunidad siempre elige a aquellos que mas valor aportan al grupo. Pero ahora estamos en la fase revolucionaria, en la emergente y esos líderes todavía no se han consolidado, y quizás no lleguen a consolidarse nunca.

Imagina ahora que vas al parque, coges unas cuantas hormigas y las metes en un recipiente cerrado con comida, las dejas que vayan construyendo su pueblo y las vas observando. Tienen muy pocas reglas, y muy pocas formas de comunicación, pero se intercambian información muchas veces por día y de esa manera van generando un conocimiento colectivo y materializándolo en un espacio para vivir. Se reproducen, aparece una reina, que solo es reina en la medida que es la única capacitada para reproducirse; y las nuevas hormigas van aprendiendo del conocimiento colectivo acumulado.

Esto nos lleva a una tres conclusiones cuando somos nosotros los que diseñamos un nuevo sistema para que sea gobernado por la emergencia:

1. La importancia de las reglas que fijemos. Han de ser pocas, claras y muy bien pensadas sus posibles consecuencias a futuro. Facebook no puede decirles a sus usuarios qué es lo que han de hacer allí, pero sí puede poner unas reglas sencillas (creo que no deben ser más de 10) para comportarse allí. Las millones de interacciones siguiendo dichas reglas han hecho que Facebook haya ido configurándose tal y como es. Las reglas primigenias se van transformando en comportamientos aceptados por los miembros de la Comunidad en primera, segunda, tercera, y sucesivas derivadas; pero siempre se basan en las iniciales sumadas a los comportamientos de los miembros y al entorno en el que viven. Las reglas han de ser sencillas para permitir que los usuarios sean quienes construyan la comunidad. Muchas reglas generan inseguridad, pocas reglas también generan inseguridad.

2. Los primeros colonos marcarán el devenir del sistema; si son agresivos tendremos un sistema lleno de conflictos, si son demasiado tranquilos harán un sistema poco innovador,… Deben tener capacidad para atraer a nuevos usuarios, esto es carisma; deben ser proactivos y tener sentido de pertenencia a a tribu, actitud y sentido que contagiarán y servirán de filtro para la entrada de nuevos colonos. Piensa que Facebook estaba casi vacío allá por 2007 cuando se empezó a popularizar. Fuimos llenándolo poco a poco para que hoy, cuando te das de alta lo encuentras y tragua los e-mails de tu agenda de contactos, y aparece, como por arte de magia, lleno de contenidos y personas que conoces.

3. Un sitio flexible, agradable y con personalidad propia. Poco a poco, los usuarios irán dibujándolo en detalle, pero el diseñador inicial puede y debe crear un lugar que fomente que cada cual se exprese como es, y que el grupo en sí se sienta bien allí. Se dibujan unos contornos iniciales flexibles y porosos, y se focaliza en un tema inicial, en un punto de acuerdo entre los primeros colonos.

Así que, si estás creando una red social: pon pocas reglas, simples y bien pensadas; elige y gánate a buena gente para probar la beta; y por último, crea un entorno flexible y agradable para que interactúen.

Sistemas Emergentes IV: Colaboración

Categories blogs, Internet

El hombre es un animal gregario, está documentado desde la Prehistoria. El desplazamiento desde lo rural hacia lo urbano nos ha hecho más gregarios y las redes sociales de Internet aún más. Digan lo que digan, usar redes sociales no te ancla a la pantalla del ordenador, no tiene nada que ver con los paradigmas programador o videojugador clásicos, y tampoco estos dos últimos son ya solitarios empedernidos. Al revés, ni en una boda – evento social por antonomasia – se ve a tanta gente charlando como en Evento Blog España. El ordenador ha dejado ya de ser personal para convertirse en social y es hoy una ventana al Mundo, como la tele, la calle o las aberturas de nuestra casa.

Colaborar es hoy necesario, no porque sea bonito sino porque es rentable. No eres productivo si no compites y no compites si no colaboras. El problema es que ni nuestros prejuicios ni nuestras leyes están preparadas todavía para la era de la colaboración; pero nos viene dada así que no nos quedará otro remedio que adaptar cabezas y legisladores a esta nueva situación.

Como dice mi tío Eulogio, a Internet no le gusta lo grande, sólo son grandes las herramientas como Google y se llaman estándares. A Internet le gusta lo pequeño. Y los Sistemas Emergentes modelizan el cambio entre muchos pequeños y uno grande; y nos vienen a decir que lo que se genera es grande y de naturaleza distinta a lo pequeño.

Nota: Posibilidad de startup low cost. Podría estar bien una red de búsqueda de socios para proyectos frikis; es algo que muchas veces se echa en falta fuera de los Iniciador, EBE,… Si a alguien le apetece, el dominio jerolo.com está libre – jerolo es una forma coloquial de decir cabeza.

Sistemas emergentes

Categories Internet, Libros

O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software

No es fácil encontrar un libro que nos ayude a entender lo que Internet está suponiendo para la transmisión del conocimiento a nivel global, pues todo lo que se publica a diario sobre este tema tiene fecha de caducidad, son datos puntuales, y no entran en el fondo de los mecanismos que mueven este y otros fenómenos, cada día más habituales, fenómenos que tienen en común una estructura auto-organizada de forma opuesta a las jerarquías a las que estamos acostumbrados. Sistemas emergentes fue escrito en 2001, y pese a ello la mayor parte de los temas tratados siguen hoy vigentes, entre otras cosas porque el autor trata de hacer comprensible el fenómeno de la emergencia de sistemas con ejemplos tan dispares como: un hormiguero, el cerebro o el Manchester del siglo XIX.

Steven Berlin Jonson es un escritor de divulgación científica norteamericano. Ha trabajado como columnista en revistas como Discover y Wired, y fue socio fundador en del ezine Feed, desde 2006 dirige la comunidad Outside-in.

Sistemas emergentes es un libro de divulgación científica que nos explica fenómenos que conocemos pero no entendemos, como las redes sociales de Internet o la forma en la que se crean barrios dentro de las grandes ciudades. La explicación para este tipo de sistemas hay que buscarla de abajo a arriba en lugar de tratar de ver en ellos una estructura jerárquica; la definición de un sistema emergente o ascendente es aquel que no está controlado por un elemento en concreto o coordinador.
El autor recurre a diversos ejemplos de: zoología, programación o urbanismo para ilustrarnos, y dedica un capítulo entero a desmontar el mito de la hormiga reina. En las colonias de hormigas, lejos de lo que el mito de la hormiga reina pretende, las decisiones se toman individualmente por cada hormiga en base a una lectura previa del nivel de feromonas de su entorno. Si una hormiga detecta que la frecuencia de hormigas recolectoras es baja (no se ha cruzado en toda la mañana con ninguna) creerá que el número de estas es bajo y por tanto comenzará a recolectar. Por supuesto, es un ejemplo sencillo para explicar un tema muy complejo, pero válido para introducirnos en un mundo apasionante acerca de estos sistemas autoorganizados.

En la última parte del libro se entra más a fondo en la informática, especialmente en el software evolutivo, y es ahí donde al lector le empieza a costar trabajo seguir el hilo argumental, tanto por el lenguaje técnico utilizado como por los ocho años que han pasado desde su edición, y es que en este tiempo la informática ha cambiado mucho.

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