Para mí el AVE es el modelo de oficina móvil y cuando trabajo en el tren no cambio mi portátil Dell de 250€ con Linux por la mejor tableta.
Las pantallas táctiles son el interfaz más natural que tenemos hoy, sólo hay que ver como se relaciona un niño de dos años con un teléfono táctil o con una tableta, pero para escribir durante más de 20 minutos cansa.
En el PC de sobremesa tenemos el teclado a 30 cm de la pantalla, en el portátil 10cm, y en ambos casos en unos 75° de ángulo. Mientras que en la tableta no hay ángulo ni prácticamente distancia entre teclado y pantalla, es una ergonomía pareja a la que usan Los artesanos cuando esculpen, pintan o moldean; una posición ideal para vender o enseñar algo, por lo que creo que son una buena herramienta en educación. Pero es incómoda para desarrollar una historia, para escribir en definitiva, por lo que no me parecen prácticas en mi caso.
Un móvil de gama alta cuesta lo mismo que una tableta, tiene la mitad de pantalla y hace las mismas cosas que una tableta; pero cabe en el bolsillo y, sobre todo ya nos es familiar, vamos que no necesitamos llevar otro chisme más encima.
Por qué no me gustan las tabletas
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