El SEO son los padres

A finales del siglo pasado era habitual que tu proveedor de hosting te ofreciera “Indexar tu web en 16.000 buscadores por 15.000 pesetas”, tu lo primero que pensabas era si de verdad había tantos buscadores cuando no conocías más de una decena. Nunca nadie comprobó que aquella mega-indexación sirviera de mucho.

Se supone que a finales de los noventa tenías que enviarle tu URL y pedirle al buscador que se leyera tu web, aunque realmente te encontraba por enlaces entrantes. Aquéllos fueron los años del intercambio de enlaces y de banners que convirtió a la segunda división de Internet en un zoco magrebí.

Luego vinieron los gurús del SEO

Que decían una cosa distinta cada vez que Google cambiaba su algoritmo. Por ejemplo, decían y popularizaron aquella cutrada de llenar el pié de página de enlaces internos, o aquello de guardar los resultados de cada búsqueda como si fueran páginas nuevas. Google se tragaba entonces estas trampillas y subía en la página de resultados a quienes le querían engañar. Fue paradigmática la ascensión de Softonic, y luego también la caída de Softonic cuando salió Google Panda para penalizar a quienes clonaban páginas.

Panda supuso el fin de la era de los enlaces falsos

Y las estrategias de generación ficticia de enlaces fue sucedidas por la de la falsa automatización del SEO, en forma de plugins de WordPress, Software as a Service que te recomendaba como etiquetar tus contenidos, etc. Pero Google cada vez es más listo y penaliza a quien etiqueta un artículo con palabras no relacionadas con el mismo porque cada vez entiende mejor el contexto y el significado global. Entre otras cosas porque este Growth Hacking SEO va contra el principal ingreso del buscador, esa gallina de los huevos de oro llamada Google Adwords.

Técnicas que mejoran el posicionamiento suponen tener:

  • la página adaptada a móviles
  • un certificado de seguridad Https
  • y más recientemente: una buena velocidad de carga

En cualquier caso, todo aquel producto o servicio que promete en 2018 mejorar el posicionamiento de una página sin crear contenidos ni mejorar velocidad de carga, certificado, adaptación a móvil o enlaces entrantes miente.

La solución: crear contenidos relevantes para Google y para tu embudo de ventas.

Son relevantes para Google cuando son únicos, y la gente los lee, esto es no rebota, pasa tiempo, navega otras páginas dentro de tu web, los publica en redes sociales,… Pero además ese contenido debe ser relevante para tu negocio, es decir, el tráfico que viene de esas búsquedas debe acabar comprándote algo, dándote sus datos o hablando bien de tí.

¿Sencillo, no?

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