La regla del 20-60-20

La inteligencia artificial (IA) no llega para desplazarnos en nuestro trabajo, sino para liberarnos del peso de las tareas más tediosas, permitiéndonos centrarnos en lo que verdaderamente aporta valor: la creatividad y la toma de decisiones. Este es el fundamento de la regla del 20-60-20, que explica cómo se distribuye el trabajo entre humanos y máquinas en el proceso creativo y productivo.

El primer 20% del trabajo es esencialmente humano y se centra en la creatividad y la ideación. En esta etapa, el reto es formular la pregunta correcta o hacer el pedido adecuado a la IA. ChatGPT, por ejemplo, no puede suplantar la creatividad humana necesaria para iniciar un proyecto. Aquí es donde se requiere talento creativo, una sólida base cultural, y tesón en la investigación. Es el momento de plantear la idea, fundamentada en un conocimiento profundo y en la habilidad para perseguir un objetivo con determinación.

El 60% intermedio es donde la IA brilla por su eficiencia, asumiendo tareas repetitivas, lentas y consumidoras de tiempo. En este segmento, la IA es capaz de escribir, dibujar, crear vídeos y, se anticipa, muy pronto desarrollará juegos. Esto se debe a que ya contamos con herramientas como ChatGPT, para la escritura; DALL·E, Midjourney y Stable Diffusion, para la ilustración; y generadores de vídeo como Sora, que facilitan la producción de contenidos complejos combinando texto, imágenes, vídeo y reglas de juego.

Finalmente, el último 20% vuelve a ser dominio exclusivo del ingenio humano. Esta fase se enfoca en la revisión y refinamiento del trabajo realizado por la IA. Es aquí donde se valoriza la persistencia de la creatividad, el conocimiento y el tesón. El ser humano interviene para corregir, solicitar ajustes, descartar o, finalmente, aprobar y publicar el resultado como propio.

La regla del 20-60-20 ilustra claramente la simbiosis entre humanos y máquinas en el ámbito creativo y productivo: mientras que el primer y último 20% subrayan la importancia insustituible de la creatividad, conocimiento y perseverancia humanas, el 60% intermedio destaca la capacidad de la IA para optimizar procesos, liberándonos para enfocarnos en lo que realmente importa.

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