Las auroras boreales del 10 de mayo de 2024 se vieron en toda la Península Ibérica

Una noche para la historia

Hace dos semanas, en España, ocurrió algo tan raro como las históricas inundaciones del País Vasco en 1983. En aquel año, las lluvias torrenciales hicieron que ríos como el Nervión y el Cadagua se desbordaran, sumergiendo ciudades y pueblos bajo el agua. Según los registros, nunca antes se había visto algo así en la región.

Las personas del País Vasco no sabían qué hacer. El agua arrastró coches, casas y negocios, dejando a miles sin hogar. La corriente derribó puentes y destruyó infraestructuras esenciales. Nadie estaba preparado para algo así. Los más viejos del lugar hablaban de otras inundaciones, pero ninguna se comparaba con lo que estaban viviendo. La gente se unió, tratando de salvar lo que podían. Trabajaban día y noche, construyendo diques improvisados y ayudando a evacuar a los afectados. Finalmente, después de días de lluvia, el cielo se despejó. La región estaba destrozada, pero la comunidad salió adelante. Esta historia se cuenta todavía hoy, recordando ese año en el que la naturaleza les sorprendió a todos.

Hace dos semanas, España vivió otro evento insólito: una tormenta geomagnética que provocó una aurora boreal visible en gran parte del país. No quiero comparar los daños de una y otra, ya que esta tormenta geomagnética no ha provocado daños visibles. Pero este fenómeno dejó a todos asombrados, recordando lo impredecible que puede ser la naturaleza.

El 10 de mayo de 2024 será recordado como una fecha histórica para España. Esa noche, las auroras boreales, un fenómeno normalmente reservado para las regiones árticas, iluminaron nuestros cielos. Desde Cataluña hasta Andalucía, pasando por Madrid, Segovia y Mallorca, el cielo se tiñó de tonos rosados y morados. Para muchos, era un sueño hecho realidad.

Sólo se supo unas horas antes

Todo comenzó cuando la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos, incrementó la advertencia de tormenta solar a su máxima categoría, G5. Una de las mayores tormentas solares en décadas, comparable solo con eventos históricos como el de Halloween en 2003, estaba a punto de suceder.

Para entender la magnitud de este fenómeno, debemos retroceder en el tiempo. El Evento Carrington de 1859, nombrado así por el astrónomo británico Richard Carrington, fue la tormenta geomagnética más fuerte registrada. Carrington observó una erupción solar brillante y conectó este evento con la tormenta geomagnética que siguió. Las auroras fueron visibles incluso en latitudes tan bajas como el Caribe y causaron fallos en los sistemas telegráficos de la época.

Otro evento notable fue la Tormenta Geomagnética de marzo de 1989, que colapsó la red eléctrica de Quebec en Canadá. Durante esa tormenta, las auroras boreales se vieron tan al sur como Texas, en los Estados Unidos. Los sistemas de comunicación y los satélites también sufrieron importantes interrupciones.

Y luego tenemos la Tormenta de Halloween de 2003, que tuvo lugar del 29 al 31 de octubre. Las auroras boreales fueron visibles en lugares tan inesperados como Texas y Florida. Esta tormenta también causó problemas en los satélites y sistemas de comunicación.

La noche del 10 de mayo de 2024 se une ahora a estos eventos históricos. Durante esta noche, la tormenta geomagnética, originada por una mancha solar 15 veces mayor que la Tierra, lanzó partículas solares que interactuaron con nuestro campo magnético, creando las auroras boreales visibles en toda España.

¿Por qué fueron de color rosa?

En Madrid, los cielos se llenaron de un resplandor rosado, visible incluso con la contaminación lumínica de la ciudad. Los habitantes capturaron el fenómeno con sus móviles. En las afueras y en la sierra, donde la luz de la ciudad no interfería, las auroras eran aún más impresionantes. Los cielos de Segovia y Salamanca también se iluminaron, ofreciendo un espectáculo que muchos no olvidarán.

Más al norte, en Aragón y Cataluña, y en las Islas Baleares, las auroras boreales mostraron su esplendor en tonos rojizos. Pero fue en Andalucía donde el fenómeno se volvió realmente insólito. Desde Almería hasta Cádiz, los cielos se llenaron de colores normalmente reservados para los lugares cercanos al círculo polar ártico.

¿Por qué esta vez las auroras fueron rosas? Normalmente, las auroras boreales aparecen a altitudes de entre 100 y 300 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. A esa altura, las partículas de oxígeno interactúan con las del viento solar, emitiendo una luz verde. Pero durante esta tormenta solar, las partículas solares lograron penetrar más abajo, hasta los 100 kilómetros, donde el nitrógeno predomina. El nitrógeno, al excitarse, brilla con un tono rosado.

Este evento nos recordó que las auroras boreales no son habituales en nuestras latitudes. Suelen restringirse a latitudes más altas, pero la llegada de esta poderosa tormenta geomagnética, vinculada con una altísima actividad solar, permitió que las viéramos en España.

El 10 de mayo de 2024 será recordado como la noche en la que el cielo español se iluminó con las luces del norte. Un evento que nos recordó el poder y la belleza de la naturaleza, y nuestra pequeña posición en el vasto universo.

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