Soy agnóstico en tecnología. Cuando Shopify lo ha hecho bien, lo he dicho en público sin problema. Y hoy me toca contar que la ha liado parda: este Cyber Monday Shopify se cayó en pleno pico de tráfico.

Mientras muchos celebraban el día grande del e‑commerce, miles de tiendas podían verse… pero no vender. Carritos congelados, pagos que no entraban, equipos dándole al F5 como si fuera un deporte olímpico. La acción cayó alrededor de un 6% ese día y un 12% en el mes siguiente. No es solo una anécdota técnica, es una señal.

Porque el problema no es sólo que se caiga un sistema. Eso nos puede pasar a todos. El problema es cuando se cae una pieza crítica sobre la que has montado tu negocio entero, has aceptado subidas de precios del 25–60%, dependes de un ecosistema de apps que te cuesta un riñón cada mes y, encima, el proveedor está valorado en bolsa “para la perfección”: múltiplos de 70–80x beneficios, 18–19x ventas y analistas diciendo que, si el crecimiento se frena, el castillo de naipes se viene abajo.

Entre subidas de tarifas, comisiones, fraude, chargebacks y el miedo a que un algoritmo mal calibrado te cierre la tienda sin aviso, Shopify ya no es la decisión que me dejaba dormir a pierna suelta.

Ojo: esto no va de “Shopify mala, competencia buena”. Va de algo mucho menos glamuroso y bastante más importante: gestión de riesgo.

Si tu P&L depende de una sola plataforma:

Seguiré recomendando Shopify cuando tenga sentido. Tiene producto, tracción y una máquina de innovación potente. Pero después de lo de Cyber Monday, y viendo los nubarrones en valoración, márgenes, competencia y regulación, mi consejo honesto es sencillo: pásate de “enamorado de la herramienta” a “vayamos viendo alternativas”.

Me viene a la cabeza una canción de Aiko que encaja con la sensación de muchos merchants ahora mismo.


Temas:Shopify

Si te ha gustado, explora más.

Javier
Javier

Cofundador de Proportione. Estrategia, tecnología y personas. Escribo sobre negocio, innovación e investigación desde 2008.

Ver todos mis posts →
← AnteriorTres historias reales de tres piratas del hosting
Español