Mi lectura de #spanishrevolution

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Te equivocas si buscas líderes detrás de lo que ha ocurrido tras las concentraciones del pasado 15 de mayo. Olvida las teorias conspirativas, esto ha nacido de abajo hacia arriba, es un fenómeno emergente y obedece a leyes distintas.
Me explico, hace ya medio año se debatió en el Parlamento la llamada Ley Sinde que permitía y permite cerrar páginas web sin autorización judicial. Áquel debate enfadó a mucha gente. Como se que estás esperando que ponga nombres a esto te diré que, algunas de las personas que más se significaron en aquel momento fueron: David BravoEduardo Arcos, Enrique DansJavier de la Cueva, Julio AlonsoRicardo Galli entre otros. Estas personas han seguido apoyando la protesta pero desde distintas ópticas, y desde luego no son quienes decidieron concentrarse el 15 de mayo ni mucho menos acampar después en la Puerta del Sol de Madrid.

El caso es que la Ley Sinde se rechazó en primera instancia, para ser aprobada dos meses después. Fue la crónica de una muerte anunciada, en la que PSOE, PP y CIU votaron a favor. Recuerda que hoy estos tres partidos están en el disparador de todas las protestas. De ahí se pasó a la frustración, al ver que, independientemente de lo que pensara la ciudadanía, se iba a hacer lo que a los partidos mayoritarios les diera la gana. Cabe señalar que los que vivimos en Internet damos por hecho que Internet es el mundo y, además, un servidor piensa que por el ego muere el bloguero.

La frustración y una serie de debates públicos vía Twitter convirtieron #leysinde en #nolesvotes, una iniciativa que comenzó publicando mapas colaborativos de la corrupción española y acabó proponiendo una concentración para el 15 de mayo en varias ciudades españolas.

Conviene por tanto tener claro que esto lleva meses, por no decir años gestándose, y que ha estallado ahora simplemente porque ha conseguido tener la masa crítica de gente alineada.

Tampoco es lógico hacer analogías con las revoluciones de los últimos meses en Oriente Medio por varias razones: ellos tienen hambre y nosotros no; ellos emitían una señal débil que se amplificaba desde fuera, mientras que aquí la señal no ha necesitado amplificación. Y sobre todo porque allí murió gente, es decir, la noticia era la muerte de gente mientras que aquí lo que es noticia es la cantidad de personas que se han alineado; con un objetivo difuso que se puede traducir en romper el bi-partidismo, pero con un enemigo claro, una clase política por la cual no se sienten representados.

Estas concentraciones han surgido en plana campaña electoral no porque haya intereses electoralistas detrás sino, a mi entender, porque mientras un grupo de personas publicaba un bochornoso mapa de corrupción en los mítines se prometía el oro y el moro. Porque mientras unos recopilaban vergüenzas políticas en una wiki, a otros se les llenaba la boca diciendo lo buenos que eran ellos, y lo malos que eran los otros, ésos otros con los que, recordemos, habían votado la Ley Sinde en contra de la opinión de las personas más activas de Internet.

Y sucedió lo que tenía que suceder, que la gente indignada con esto, y con que a su madre le bajen la pensión el mismo día que se inyecta dinero público en bancos privados, salió a la calle a protestar. Con el tiempo sabremos si esto es un cisne negro pero yo hoy apuesto a que sí.

Claro que buscan cambiar el rumbo de las elecciones, pues en lo que sí están de acuerdo es que el sistema representativo español no les representa. Pero las réplicas que empieza a tener la #spanishrevolution en una decena de países, como Italia, Alemania o Bégica demuestran que esto no es culpa de las elecciones municipales y autonómicas españolas; amén que avale la posibilidad de tratarse un cisne negro: algo que nadie esperaba pero que, una vez ha sucedido, a todos nos parece lógico que sucediera.

Lo que va a pasar ahora es impredecible precisamente porque son millones de personas distintas que tienen cada día decenas de millones de conversaciones. Lo seguro es que se puede trazar y si se traza se entienden mejor los siguientes pasos.

#manifiestonube 1 Sólo los informáticos vinculan ya lo digital con lo material

Digital orca

Hay un intenso debate desde hace años sobre si debemos almacenar la información en Internet o no; pero no es de ahora, esta discusión comenzó ya en la primera burbuja de Internet, allá por 1999, cuando nos conectábamos a Internet a través de la linea telefónica.

Resulta que la discusión ya no es la misma porque la situación es otra. Resulta que ya no nos conectamos a Internet mediante la linea de teléfono, sino que el teléfono llega a través de la conexión a Internet y eso que el cable, en muchos casos es el mismo que el de 1999, lo cual nos adelanta ya el valor que tiene el software, por encima del hardware en todo esto, software que ha conseguido que pasemos mucha más información por el mismo canuto.

Somos cada vez más digitales, van desapareciendo soportes físicos para la información; ya no pensamos en música, cine o libros; ahora los tres caben en un disco duro ergo son información. Juan Freire en Tiempo, espacio y la angustia de la vida desmaterializada hablaba del libro como el último reducto material que nos queda, la única posesión personal.

Sólo los profesionales de la informática vinculan la información con el hardware, es decir, con lo material. Por deformación profesional, cuando piensan en información piensan también en un aparcamiento y en una carretera que permite llevar el coche hacia otro aparcamiento. Desde esa óptica parece lógico reducir el desplazamiento y tener el aparcamiento cerca para poder visitarlo con facilidad. Pero la lógica de Internet es distinta, es colaborativa desde su nacimiento allá por 1990.

Lo digital es también cada vez más ubicuo, ya he comentado en otras ocasiones que si Internet 1 era para leer e Internet 2 era bidireccional, Internet 3 se mueve, es ubicuo. La ubicuidad se lleva mal con servidores monstruosos que requieren temperatura, alimentación eléctrica y conexión a red constantes. El hardware grande – el servidor – se ha convertido en una mercancía, en una commodity, tiene disponibilidad y precio estables, no hay diferenciación y los márgenes del negocio son bajos, y lo serán aún más cuando vayan desapareciendo algunos oligopolios que quedan.

Los informáticos de sistemas no pueden acertar, solo equivocarse. Me explico, si todo funciona es normal, al departamento de sistemas solo se le ve cuando se cae la red, cuando falla se les señala con el dedo. Pese a ello se sienten inseguros si la información está en otro sitio, y no digamos nada cuando está distribuída en muchos sitios, aunque esté mejor custodiada que en los suyos propios.

Por qué no me gustan las tabletas

Para mí el AVE es el modelo de oficina móvil y cuando trabajo en el tren no cambio mi portátil Dell de 250€ con Linux por la mejor tableta.
Las pantallas táctiles son el interfaz más natural que tenemos hoy, sólo hay que ver como se relaciona un niño de dos años con un teléfono táctil o con una tableta, pero para escribir durante más de 20 minutos cansa.
En el PC de sobremesa tenemos el teclado a 30 cm de la pantalla, en el portátil 10cm, y en ambos casos en unos 75° de ángulo. Mientras que en la tableta no hay ángulo ni prácticamente distancia entre teclado y pantalla, es una ergonomía pareja a la que usan Los artesanos cuando esculpen, pintan o moldean; una posición ideal para vender o enseñar algo, por lo que creo que son una buena herramienta en educación. Pero es incómoda para desarrollar una historia, para escribir en definitiva, por lo que no me parecen prácticas en mi caso.
Un móvil de gama alta cuesta lo mismo que una tableta, tiene la mitad de pantalla y hace las mismas cosas que una tableta; pero cabe en el bolsillo y, sobre todo ya nos es familiar, vamos que no necesitamos llevar otro chisme más encima.

INprendedores, experiencias y reflexiones sobre el arte del intraemprendizaje dentro de las organizaciones

En media hora presentamos INprendedores, experiencias y reflexiones sobre el arte del intraemprendizaje dentro de las organizaciones, un libro nacido de la colaboración de 16 personas de diversos ámbitos. Puedes descargarlo en este enlace. A continuación tienes mi aportación:

Autodiagnóstico intraemprendedor

Intraemprender, o empezar algo desde dentro de algo es gratificante pues dejas un legado, es divertido ya que haces algo que te gusta y lo haces tú, y es rentable porque suele ser un magnífico escaparate para que te vean desde fuera a corto plazo y también desde dentro a medio y largo plazo.

Algunas personas tenemos, de forma natural esa inclinación irresistible a cambiar las cosas que encontramos en nuestro camino; en ocasiones se nos confunde con ácratas, pero no es exactamente la acracia la inclinación de la que hablo, es algo más asimilable al inconformismo perenne, a no poder dejar de vueltas a las cosas; es utilizar nuestro espíritu crítico como alerta y nuestra creatividad para buscar una solución alternativa a la que vemos.

Controlar nuestra tendencia es, en ocasiones, fundamental para nuestra supervivencia laboral. Se debe evaluar el terreno y ver si es propicio para que las cosas cambien o no, y se debe tener también una política clara de comunicación, es decir, en muchas ocasiones hay que callar planes y en otras comunicar más abiertamente las cosas de lo que nos gustaría.

Pese a todo, intraemprender es una experiencia que nos hace crecer personal y profesionalmente, es divertida y suele ser rentable. Intraemprender tiene problemas, principalmente dos; en primer lugar, que no te van a entender en tu casa – es decir, serás un friki o un vago para el común de tus compañeros – pero sí te entenderán fuera, y esto es diferente de lo que les ocurre a los emprendedores a los que sí les valoran sus colegas emprendedores, pero normalmente no el mundo exterior. El segundo, es que tu obra, pese a ser tuya, no es exclusivamente tuya como le sucede a los emprendedores y eso llega a tu bolsillo porque un emprendedor de éxito acaba ganando mucho dinero, pero un intraemprendedor nunca llegará a esas cotas. La parte buena es que, cuando lo haces desde una organización tienes más recursos para llevarlo a cabo y marca para llevar tu proyecto al mercado, las posibilidades de éxito son, como mínimo, diez veces superiores a las del emprendedor y el riesgo de fracaso no es comparable porque el intraemprendedor percibe un salario de su organización, mientras que el emprendedor sólo puede dibujar su sueldo en un optimista plan de negocio.

Gestionar el éxito puede ser una complicación adicional, no olvides que morir de éxito es una muerte como otra cualquiera; todos soñamos con ella, hasta que te sucede y reparas en que no es un sueño sino una pesadilla. Si piensas en grande y haces bien las cosas, bien puede aparecer dentro de tu empresa algo demasiado grande; debes caerles bien a tus compañeros, pues, en ése punto, la estructura con la que cuentas, tu pequeña célula intraemprendedora, no será suficiente para gestionar eso tan grande que has creado y tienes poco tiempo para conseguir apoyos, porque el Mercado no va a tener paciencia contigo. Hay discusiones de esas que no llevan a ningún lado, como si el emprendedor nace o se hace, y no es mi objetivo llegar a tan altas conclusiones, pero sí que puedes ver si llevas camino de intraemprender y si estás en el lugar adecuado para hacerlo o no. Para ello, has de valorar alguna de las cosas que suceden a tu alrededor y tendrás que valorarte a ti mismo, porque, como decía Ortega y Gasset, “yo soy yo y mis circunstancias”.

Estos son algunas de las situaciones más habituales y quizás no las hayas considerado  suficientemente: piensa si la Dirección de la empresa quiere realmente hacer algo nuevo desde dentro, o al menos si van a entender que tú hagas algo nuevo allí. Tienes una serie de indicios para verlo: si hay una tendencia negativa en la empresa, si hay miedo ante algo que vaya a suceder, si…; el director busca una solución novedosa. Porque intraemprender en una organización que no quiere que se intraemprenda nada es predicar en el desierto; y, a pesar del cambio en el que estamos sumidos, organizaciones sin ganas de cambiar son como las meigas, “habeilas hailas”. Pensarás que van hacia la muerte, que no van a sobrevivir mucho tiempo en este ajetreado comienzo de siglo XXI, y quizás tengas razón, pero poco puedes hacer ante una Dirección que no está dispuesta a aceptar la salida del statu quo.

Después, mira hacia dentro, echa un vistazo a tu historial. Lo habitual en un intraemprendedor es que sus estancias no vayan más allá de los tres años en una misma empresa, si la compañía es grande, quizás permita el cambio radical de aires, bien por ubicación física o por cometido, también ese cambio lo podríamos contar como cambio. Fíjate en los emprendedores en serie, acaban de crear algo y ya están pensando en el siguiente proyecto, no se quedan a pilotar el barco que han construido; un ejemplo que te ilustrará es la construcción de un barco de carga; primero hay un equipo que lo dibuja y, luego, otro que lo construye para pasar, por último, a otro que lo bota y lo conduce por el mar; el emprendedor (intra o no) hace las dos primeras tareas, a saber: dibujarlo y  construirlo, pero es el empresario o el gestor quien luego lo explota o dirige, todo esto se traduce en cambios de proyecto de forma habitual para el que es bueno dibujando y construyendo, pero no pilotando.

Parece evidente que un emprendedor (intra o no) no sólo tiene la idea, además la lleva a cabo; de ideas vivió Leonardo da Vinci, pero fue un contemporáneo suyo, Miguel Ángel, quien hizo La Piedad, El David o La Capilla Sixtina. Leonardo estudiaba y Miguel Ángel hacía; sólo el segundo era un emprendedor. Antes de lanzarte a intraemprender debes valorar tu tiempo. A los que tenemos hijos pequeños nos queda poco tiempo disponible fuera del trabajo, le sucede lo mismo a las personas con una intensa vida social. Intraemprender puede resultarle más fácil a los solteros que vivan en un lugar distinto del que les crió, quizás hayas pasado por la experiencia de llegar a un lugar nuevo a vivir, serás consciente entonces del tiempo del que dispones, si, además, careces de televisor, te darás cuenta que ésas son condiciones óptimas para focalizarse en un nuevo proyecto. De este modo, si dispones de más tiempo, también tendrás la posibilidad de crear tu propia empresa al margen de tu trabajo, siempre que tu contrato lo permita; que es una alternativa para entornos hostiles al emprendedor. Parece que vivimos buenos momentos para los profesionales independientes y las pequeñas empresas que hacen grandes cosas.

Valora también a tu inmediato superior. En muchas ocasiones, el intraemprendedor es un dolor de cabeza para su superior, si tienes empuje y ganas de cambiar las cosas atacas al statu quo de tu superior y de tus compañeros. Puede ayudarte el que tu jefe sea un judoka, es decir, que sepa aprovechar tu fuerza en su favor como hacen los luchadores de judo. Lo reconocerás porque son personas hábiles y bastante vagas que te aportan calma y te van cediendo protagonismo poco a poco; es una situación buena, pero con fecha de caducidad pues haces tus cosas y ganas visibilidad, pero te desgastas. Este caso tiene una peligrosa derivada, que, además de judoka, tu jefe sea o vaya convirtiéndose con el tiempo en un “chupacabras”, es decir, un vago aprovechado; en este caso, tu empuje se va agotando y transformando en mala leche, dejas de empujar sobre sus hombros y te decantas por el  infalible golpe bajo; habitualmente, esto se materializa en una comida con el jefe de tu jefe. Pero piensa también que tener buenos resultados con un “chupacabras” sobre tus hombros es indicio de tu éxito intraemprendedor, aunque más te vale haber conseguido visibilidad antes porque ahí estarás quemado buscando la salida a toda costa; no te confundas, no te vendas barato, ante los demás habéis tenido éxito el “chupacabras” y tú.

Intraemprender exige una serie de cálculos previos, por ejemplo, el recorrido que puedes tener en tu empresa. Si la compañía es pequeña o joven, conviene analizar los últimos cambios que se han producido en la estructura de ésta, sacar la bola de cristal y ver cómo será la estructura en el futuro; piensa que el intraemprendedor no tiene hueco en los escalafones clásicos; supongo que debería encajarse en el Área de proyectos, pero este departamento es habitualmente una línea de negocio de consultoría pura y dura que poco tiene que ver con empezar algo desde dentro. Por último te recomiendo que dejes las murmuraciones y te focalices en tu propósito. Ten claro el destino – el camino sólo lo tienen claro unos pocos visionarios – y piensa en grande. Esto es común con los emprendedores. Piensa en hacer de tu empresa, de tu entorno y del Mundo algo mejor, usa tus fuerzas para superar las veces que no serás entendido por tus compañeros, úsalas también para sacrificar horas de tu tiempo libre porque el día a día de tus compañeros es el mismo que el tuyo, a no ser que trabajes en un centro aislado, así que vas a tener que hacer más horas que ellos. Merece especial atención la separación del centro de trabajo porque suele facilitar mucho las cosas al intraemprendedor, especialmente en el momento inicial en que todos quieren saber a qué te dedicas, pero tú no tienes nada que enseñarles.

Aunque es muy conveniente  comunicarse con varios departamentos porque, como te decía antes, si tienes éxito los vas a necesitar, así que, de vez en cuando, intenta visitarlos. Probablemente, te meterás en muchos charcos de los que no serás capaz de salir por tí mismo, ahí los intraemprendedores tenemos una ventaja sobre los emprendedores, pues tenemos una organización detrás, pero tienes que ganarte a las personas.

Tienes tiempo para hacerlo, pues estarás un tiempo inicial trabajando en la sombra si es que la Dirección quiere que se emprenda desde dentro. Guy Kawasaki, en “El arte de empezar” dedica un capítulo a “El arte de ser buena persona”; su propuesta se resume en hacer favores a quien no te los puede devolver; tampoco es nada nuevo porque la Biblia ya dice algo así.El caso es que hacer favores a compañeros que no te los pueden devolver es rentable porque caerás bien, en línea con “La ley moral” de la que habla Sun Tzu en “El arte de la guerra”, y si les caes bien te devolverán el favor, bien ellos, bien otros con los que hayan hablado. Ese favor será sacarte del charco del que no podías salir por tí mismo.

Un mundo gobernado por el flujo de caja y movido por la entropía

Hay muchos tópicos que pueden calificar este mundo convulso que vivimos.

Podemos irnos  a las causas; cabe decir que vivimos desorientados pues cuestionamos valores que, ni siquiera sabíamos nuestros. Podemos ver la consecuencias, una crisis económica del pasado, una crisis social del presente y una crisis medioambiental del futuro.

Lo cierto es que es difícil entender cuales son las leyes que gobiernan los tiempos sin leyes. Solo se ve a un censor, el flujo de caja. Da igual tu patrimonio, da igual tu mercado, da igual tu proyección; si el flujo de caja te suspende estás fuera.

Mi aportación es el movimiento. Nunca el Mundo se movió tan rápido como ahora; crisis como la actual se han vivido, y muchas, pero la interconexión que disfrutamos y padecemos precipita los acontecimientos.

La entropía es el cambio, es la el motor de las evoluciones y las transformaciones; puede verse también como el desorden. Es muy difícil que las situaciones establecidas durante años cambien, y mucho más que muten nuestros prejuicios; pero la entropía lo hace más fácil. No hace el cambio pero sí agita las estructuras, y hace que estas se muevan, por fin, hacia valores de energía mínima, hacia situaciones de equilibrio que antes no imaginábamos posibles.

La frase: El flujo de caja gobierna el mundo se atribuye a Ángel San Segundo. Se la hemos adjudicado tanto Ramón Gurriarán, como un servidor.

Negociación cooperativa para tiempos de redes

Retomo este tema de la negociación porque creo que esta técnica decanta el resultado de las interacciones que tenemos. Me explico, estar predispuestos a colaborar o a competir con el que nos viene de frente supone, independientemente del resultado de la negociación; que se genere buen o mal ambiente.

Es lógico pensar que si a escala micro se producen fricciones, a escala macro se perderá eficiencia. Del mismo modo que si a escala micro se colabora se creará una macroestructura robusta.

Si la inteligencia se mueve desde abajo hacia arriba, sí no hay un único líder que todos sigamos. Entonces resulta que el poder está en las pequeñas cosas, en las conversaciones. No todas las conversaciones tienen el grado de negociación, pero sí muchas de ellas. Y si afrontamos las negociaciones en términos de yo gano, tu pierdes, es probable que empecemos ganando y también que acabemos perdiendo.

Los vínculos profesionales se diluyen con los personales,

las redes hacen que cada día haya más interacciones,

los ordenadores registran y archivan las conversaciones.

No seas tonto, no quedes mal porque os volveréis a encontrar.

Es curioso que en la época de la globalización, en la que parece que todo se podía diluir como sucede en las grandes ciudades, en las que podríamos pasear con los calzoncillos puestos en la cabeza sin que al día siguiente nadie lo recordara. Es curioso que en esta época se hable de Identidad digital como algo fundamental para nosotros. Pero es lógico porque, por un lado el volumen de información ha crecido mucho, pero por otro lado la capacidad para almacenar y procesar dicha información ha crecido mucho más; y es que la caché de Google es inexcrutable.

Sistemas Emergentes X: Transparencia

Wikileaks ha abierto un frasco de esencias que llevaba mucho tiempo ahí, pero que  o nadie había reparado en él, o bien nadie había conseguido abrirlo.

El caso es que el Gobierno Norteamericano ha intentado cerrarlo por la fuerza, y no solo no lo ha conseguido, sino que está a punto de romperlo y esparcer su aroma indeleble por el mundo.

Contra Wikileaks transparencia. Obviamente la transparencia nunca puede ser absoluta pues acabaría en exibicionismo y demencia.

La transparencia supone un contra-ataque, si quieres verlo así, contra el Cambio que vivimos, se trata de luchar contra el cambio con sus propias armas. Es la mejor solución.

La transparencia nos hace ser conscientes de nuestros secretos, y nuestros secretos son debilidades que debemos proteger con sumo cariño.

Para ser transparente hay que saber dónde, cómo y cuándo contar las cosas, hay que entender las redes sociales, sean las tradicionales o de nuevo cuño. Podemos publicar oficialmente, personalmente, contarlas de forma críptica en 140 caracteres o filtrarlas y que sea otro quien las cuente. Si delegamos mediante filtraciones debemos tener en cuenta la capacidad de resonancia y las ganas de cascar que tiene nuestro interlocutor.

Si el Gobierno Norteamericano hubiera sido un poquito transparente con el asunto Wikileaks nos hubiera dado la opción de tomarnos con humor las informaciones que de allí salían. El problema es que han adolecido de humildad para admitir que un líder político es también una persona, y como tal hace cosas poco éticas e incluso se equivoca.

Creo que habrá muchos más Wikileaks que este, porque en cualquier empresa siempre hay gente cabreada, gente dispuesta a contar las cosas con el único objetivo de vengarse del que le ha cabreado. Una web distribuída, un P2P con dirección en Internet (por ejemplo Bittorrent) no se puede tumbar así como así porque cuando cortas uno te crecen diez. Es una guerra de guerrillas y ya sabemos lo que le pasó en Vietnam a un ejército poderoso que luchaba contra guerrillas.

Los sistemas emergentes vienen con la transparencia de serie porque hay muchas interacciones, y para interactuar mucho hay que cruzarse con los demás muchas más veces, y para cruzarse muchas veces con los demás tenemos/tienen que estar bien visibles.

Sistemas Emergentes IX: Honradez

Vienen tiempos difíciles para las personas con doble vida porque ahora se ve todo. Ser coherente es hoy mucho más difícil que hace solo unos pocos años porque hoy vivimos de cara a la galería, no actuamos sino que vivimos hacia los demás, es lifestreaming.

Kant no salió de su pueblo y fue muy coherente, nosotros tenemos cien veces más interacciones con los demás que Kant, de manera que tenemos cien veces más posibilidades de resultar incoherentes, y además que la incoherencia quede documentada.

Como es tan difícil ser coherente debemos al menos ser honestos; de la transparencia hablaré en el próximo y último capítulo de esta serie. Si eres honesto y humilde para reconocer tus errores no tendrás problemas para adaptarte al cambio; si no lo eres finge sin engañar.

Vivimos en un cambio visible a todos, la gente está desorientada pero tolera el fallo, entre otras cosas porque sino nos suicidaríamos todos. Somos hoy receptivos ante las novedades, estamos dispuestos a probarlas y a aceptar que no funcionan bien todavía. Estamos en una época de betas, de versiones lanzamiento.

Lo que no consentimos es la mentira, y la mentira es cada día más fácil de descubrir porque todo se sabe. Un mentiroso es un apestado hoy y no lo era hace bien poco. Somos mucho más tolerantes a ideas distintas de las nuestras. Un mundo global con muchas interacciones hace que viajemos mucho, que nos mezclemos y sorprendamos con los demás, pero sobre todo que aprendamos a entendernos unos a otros. Como decía Pío Baroja, el nacionalismo se cura viajando.

Un sistema emergente no lleva bien la mentira porque tiene capacidad para amplificarla y, si es amplificada conduce a un error colectivo. Del mismo modo que la mentira puede subir hacia arriba, una vez descubierta, puede volver hacia abajo porque en la Era del lifestreaming todo queda documentado, se depuran responsabilidades y aparecen los apestados.

Sistemas Emergentes VIII: Decisiones

Si la inteligencia hace que las cosas se mantengan o se muevan y es por tanto el motor de los cambios. Si esa inteligencia va desde abajo hacia arriba, entonces el protagonista de los cambios es el pequeño.

Si tomas decisiones en un sistema emergente debes tener en cuenta lo pequeño. No puedes modelizar a cada individuo y meter el sistema idealizado en un ordenador porque te llevaría años tomar una decisión. Tampoco puedes intentar sumar mentalmente las interacciones.

Lo que sí puedes hacer es pintar a brocha gorda el sistema, y dejarle unas aceras anchas, como decía Jane Jacobs. Incluso anti-planificar, es decir, permitir que el sistema se vaya auto-organizando. Volvemos a lo de las pocas y sencillas reglas de juego y un entorno amable que marcaban los sistemas emergentes.

No hagas lo que están haciendo nuestros gobiernos con Wikileaks, no cortes aceras porque lanzarás un mensaje de pánico a las personas; personas que dejarán de creer en la seguridad que ofrece ese sistema. Personas que se desorientarán y generarán conflictos. Personas para las que Julian Assange será un mártir de la Lucha por la Libertad, personas que tumbarán la página web del banco suizo que recogía donativos para Wikileaks por ejemplo.

Sistemas Emergentes VII: Jerarquías

Los hipervínculos socavan las jerarquías

Séptima conclusión del Manifiesto Cluetrain

Esta es una nueva regla del juego. Da igual que seas Coca Cola o Gaseosas La Pitusa, tu puedes enlazar a quien sea (con permiso de la SGAE) y quien quiera te puede enlazar a tí, y eso socava las jerarquías.

En la Era de la Comunicación de Masas que estamos abandonando podías contar lo más interesante del mundo, que como lo hicieras en la radio de tu pueblo se iban a enterar tu madre y sus amigas. Ahora no. Volvamos a Wikileaks, ¿qué es wikileaks.org para que todo el mundo hable de ella? ¿Una página creada en 2007? ¿Quiénes son esos para pasar por encima de reputados periódicos? Muy fácil, es una web que mucha gente ha considerado interesante y que, por tanto, la han enlazado desde sus respectivas páginas. Wikileaks es, en definitiva una emboscada a la prensa tradicional. No en vano Julian Assange, quien ha ocupado la cabeza de Wikileaks hasta hoy, es un periodista.

Ahora viene lo peliagudo, hay muchas personas muy poderosas asentadas cómodamente en la cumbre de estructuras, a las que no les apetece nada que se debiliten las jerarquías. El problema es que no se han dado cuenta que su mundo ya no existe y están empezando a forzar la máquina para que nada cambie, pero el Cambio ya está hecho aunque no quieran saberlo.

Un hiperenlace va de un sitio web a otro independientemente de su ubicación física o del tamaño de la web; es un vaso comunicante, es un puente para los contenidos.

Cuando navegamos Internet somos arañas que vamos lanzando hiperenlaces de un sitio a otro, de esa manera creamos una red con muchas dimensiones.