Estampitas. Cuando los bancos centrales superaron a Ponzi

Hace ya tres años que escribí una entrada en este blogs el que tachaba al dólar, y al euro por aquello de la coordinacion de las políticas monetarias de los bancos centrales de estampitas, y hace seis supuse que la vivienda podría bajar en otro post que también me costó perder alguna que otra amistad. Ojo, en ningún caso pronostiqué nada ni tampoco lo voy a hacer hoy, tan sólo me limité y me limitaré ahora a hacer una lectura de algo que me parece de cajón.
Hoy voy un paso más allá que hace tres y seis años porque no sólo no hemos hecho escaleras para salir del pozo sino que, como dice mi tío Eulogio, hemos cavado más y más; quizás sea que esperamos salir por las antípodas, pero ni siquiera la imaginación de Julio Verne vislumbró una estupidez tan grande.
Con la Primera Guerra Mundial se abandonó el patrón oro que significa no poder acuñar más moneda de la que se pueda respaldar con metales preciosos, es decir pone un techo a los bancos centrales aunque sea un techo ficticio ya que el oro no es más que un metal más, de hecho los hay mucho más preciosos, como el paladio, el platino y el osmio, pero el oro se relaciona culturalmente con la riqueza y por eso se elige para refrendar a la moneda acuñada.
Poco después de abandonar el patrón oro Alemania se metió en una espiral de hiperinflación que degeneró en el acuñamiento de billetes de millones de marcos. Parece que los alemanes aprendieron la lección y hoy a su banco central se le considera el paradigma de estabilidad.
Bien, pues hoy resulta que bajo el eufemismo de estímulos financieros para los mercados se está fabricando papel moneda como si no hubiera mañana. Mira el gráfico de masa monetaria en circulación de la propia Reserva Federal Americana y te darás cuenta que hay cuatro veces más dólares acuñados hoy de los que había hace sólo cinco años, y ojo porque no creo que Euro, Yen, Libra,… sigan caminos muy distintos.
Ayer ya me volvieron a saltar todas las alarmas cuando leí que más de dos tercios de la deuda emitida por Estados Unidos en 2013 fueron comprados por la Reserva Federal, vamos, que como ya nadie quiere comprar la deuda país cogen y ponen las máquinas de billetes a funcionar y se la compran ellos mismos porque tienen los billetes.
Lo único que no entiendo es por qué no se disparan los tipos de interés y la inflación, supongo que debe de haber muchas personas interesadas en acumular grandes cantidades de billetes, y también que a los habitantes de los países emergentes les encanta tener algún euro o algún dólar, porque sino yo no entiendo nada.
Un esquema Ponzi viene a ser vender una inversión, descapitalizarla y que el dinero que ponen los nuevos inversores dé para pagar los intereses a los inversores. Pues resulta que los bancos centrales han pasado ya el punto del esquema Ponzi y, como el dinero que captan de nuevos inversores no da para pagar el descomunal gasto público, pues directamente en vez de buscar nuevos inversores se han puesto a fabricar más dinero bajo el grito de: la máquina de los billetes es mía y hago lo que quiero con ella.
No esperes de mi una lectura apocalíptica de todo esto; creo que igual que la vivienda lleva bajando desde 2008 y aún sigue pero no ha pegado ningún petardazo de golpe, pienso que aquí pasarán cosas no se en que dirección pero no las espero de golpe y porrazo.
Igual que tras la quiebra de Lehman en 2008 los prestamistas se empezaron a plantear que muchas de las personas a las que les habían dejado dinero no podrían devolverlo, yo creo que en algún momento caeremos en la cuenta de que los billetes que tenemos en nuestros bolsillos no pueden ser respaldados por los bancos centrales que los han acuñado y eso detonará un cambio lento y doloroso, quizás aún más lento y más doloroso del que estamos viviendo.

Tiempos de emergencia y reglas para sobrevivirlos

Sí, también estamos en la situación producida por algunos desastres; pero ahora me refiero a la emergencia como el poder que va de abajo hacia arriba. A los sistemas emergentes, y no a las guerras entre gobiernos y especuladores o entre partidarios del Dólar y del Euro; guerras en las que solo somos fichas de un gran tablero de ajedrez.

Ahora se habla de una doble recesión, compuesta por: una recesión perpetua, y una revolución en ciernes. Como no me apetece discutir al amigo Seth Godin, no me meto ahí; pero sí en los motores del cambio, los cuales, para no ser original, insisto en que son colaboración y trasparencia.

Las jerarquías se nos mueren entre las manos, nadie duda que si la Iglesia Católica hubiera nacido democrática no hubiera durado 2.000 años,… ni tampoco 20, probablemente. Las jerarquías son formas muy estables, y seguirán teniendo su lugar en instituciones donde la estabilidad es crítica, sectores como: clero, militar o bancario pueden ser ejemplos. No así en el resto, donde se van imponiendo poco a poco los sistemas emergentes, las comunidades autogestionadas, las redes,… o como queramos llamarlas. Y estos sistemas triunfan porque son mas eficientes, porque aprovechan los residuos, porque se generan sinergias basadas en transparencia y colaboración.

Internet no es una plataforma fértil mas, sino un tipo nuevo de plataformas. Piensa en las plataformas de vida que crean los arrecifes de coral:

De las aproximadamente 48.000 especies reconocidas de vertebrados, más de la mitad son peces. De estas, más del 60 por ciento viven exclusivamente en ambientes marinos. A pesar que los arrecifes de coral son menos del uno por ciento del área total de los océanos del mundo, aproximadamente la mitad de todas las especies conocidas de peces marinos se encuentran concentradas en estas aguas tropicales poco profundas.

Wikipedia

Internet permite crear nuevos atolones, con nuevas formas de vida que se alimentan de los desechos de otros, que protegen o son protegidas por otros,… en definitiva que colaboran; sean conscientes de ello o no.

El conocimiento va ahora más de abajo hacia arriba que de arriba hacia abajo; los nuevos fenómenos son auto-organizados, no hay líder, no hay hormiga reina que los dirija. Su comportamiento se puede predecir, aunque para hacerlo no se trata de seguir al líder, sino de ver a los individuos, al espacio que ocupan y a las pocas reglas que lo gobiernan como un conjunto, casi como un organismo vivo, coherente y con un fin común, unos individuos que se dirigen hacia un bien comunal.

Obviamente, en el seno del sistema irán surgiendo líderes poco a poco, líderes que no se auto-postulan, sino que son elegidos por la Comunidad,… y la Comunidad siempre elige a aquellos que mas valor aportan al grupo. Pero ahora estamos en la fase revolucionaria, en la emergente y esos líderes todavía no se han consolidado, y quizás no lleguen a consolidarse nunca.

Imagina ahora que vas al parque, coges unas cuantas hormigas y las metes en un recipiente cerrado con comida, las dejas que vayan construyendo su pueblo y las vas observando. Tienen muy pocas reglas, y muy pocas formas de comunicación, pero se intercambian información muchas veces por día y de esa manera van generando un conocimiento colectivo y materializándolo en un espacio para vivir. Se reproducen, aparece una reina, que solo es reina en la medida que es la única capacitada para reproducirse; y las nuevas hormigas van aprendiendo del conocimiento colectivo acumulado.

Esto nos lleva a una tres conclusiones cuando somos nosotros los que diseñamos un nuevo sistema para que sea gobernado por la emergencia:

1. La importancia de las reglas que fijemos. Han de ser pocas, claras y muy bien pensadas sus posibles consecuencias a futuro. Facebook no puede decirles a sus usuarios qué es lo que han de hacer allí, pero sí puede poner unas reglas sencillas (creo que no deben ser más de 10) para comportarse allí. Las millones de interacciones siguiendo dichas reglas han hecho que Facebook haya ido configurándose tal y como es. Las reglas primigenias se van transformando en comportamientos aceptados por los miembros de la Comunidad en primera, segunda, tercera, y sucesivas derivadas; pero siempre se basan en las iniciales sumadas a los comportamientos de los miembros y al entorno en el que viven. Las reglas han de ser sencillas para permitir que los usuarios sean quienes construyan la comunidad. Muchas reglas generan inseguridad, pocas reglas también generan inseguridad.

2. Los primeros colonos marcarán el devenir del sistema; si son agresivos tendremos un sistema lleno de conflictos, si son demasiado tranquilos harán un sistema poco innovador,… Deben tener capacidad para atraer a nuevos usuarios, esto es carisma; deben ser proactivos y tener sentido de pertenencia a a tribu, actitud y sentido que contagiarán y servirán de filtro para la entrada de nuevos colonos. Piensa que Facebook estaba casi vacío allá por 2007 cuando se empezó a popularizar. Fuimos llenándolo poco a poco para que hoy, cuando te das de alta lo encuentras y tragua los e-mails de tu agenda de contactos, y aparece, como por arte de magia, lleno de contenidos y personas que conoces.

3. Un sitio flexible, agradable y con personalidad propia. Poco a poco, los usuarios irán dibujándolo en detalle, pero el diseñador inicial puede y debe crear un lugar que fomente que cada cual se exprese como es, y que el grupo en sí se sienta bien allí. Se dibujan unos contornos iniciales flexibles y porosos, y se focaliza en un tema inicial, en un punto de acuerdo entre los primeros colonos.

Así que, si estás creando una red social: pon pocas reglas, simples y bien pensadas; elige y gánate a buena gente para probar la beta; y por último, crea un entorno flexible y agradable para que interactúen.

Un mundo gobernado por el flujo de caja y movido por la entropía

Hay muchos tópicos que pueden calificar este mundo convulso que vivimos.

Podemos irnos  a las causas; cabe decir que vivimos desorientados pues cuestionamos valores que, ni siquiera sabíamos nuestros. Podemos ver la consecuencias, una crisis económica del pasado, una crisis social del presente y una crisis medioambiental del futuro.

Lo cierto es que es difícil entender cuales son las leyes que gobiernan los tiempos sin leyes. Solo se ve a un censor, el flujo de caja. Da igual tu patrimonio, da igual tu mercado, da igual tu proyección; si el flujo de caja te suspende estás fuera.

Mi aportación es el movimiento. Nunca el Mundo se movió tan rápido como ahora; crisis como la actual se han vivido, y muchas, pero la interconexión que disfrutamos y padecemos precipita los acontecimientos.

La entropía es el cambio, es la el motor de las evoluciones y las transformaciones; puede verse también como el desorden. Es muy difícil que las situaciones establecidas durante años cambien, y mucho más que muten nuestros prejuicios; pero la entropía lo hace más fácil. No hace el cambio pero sí agita las estructuras, y hace que estas se muevan, por fin, hacia valores de energía mínima, hacia situaciones de equilibrio que antes no imaginábamos posibles.

La frase: El flujo de caja gobierna el mundo se atribuye a Ángel San Segundo. Se la hemos adjudicado tanto Ramón Gurriarán, como un servidor.

Sistemas Emergentes X: Transparencia

Wikileaks ha abierto un frasco de esencias que llevaba mucho tiempo ahí, pero que  o nadie había reparado en él, o bien nadie había conseguido abrirlo.

El caso es que el Gobierno Norteamericano ha intentado cerrarlo por la fuerza, y no solo no lo ha conseguido, sino que está a punto de romperlo y esparcer su aroma indeleble por el mundo.

Contra Wikileaks transparencia. Obviamente la transparencia nunca puede ser absoluta pues acabaría en exibicionismo y demencia.

La transparencia supone un contra-ataque, si quieres verlo así, contra el Cambio que vivimos, se trata de luchar contra el cambio con sus propias armas. Es la mejor solución.

La transparencia nos hace ser conscientes de nuestros secretos, y nuestros secretos son debilidades que debemos proteger con sumo cariño.

Para ser transparente hay que saber dónde, cómo y cuándo contar las cosas, hay que entender las redes sociales, sean las tradicionales o de nuevo cuño. Podemos publicar oficialmente, personalmente, contarlas de forma críptica en 140 caracteres o filtrarlas y que sea otro quien las cuente. Si delegamos mediante filtraciones debemos tener en cuenta la capacidad de resonancia y las ganas de cascar que tiene nuestro interlocutor.

Si el Gobierno Norteamericano hubiera sido un poquito transparente con el asunto Wikileaks nos hubiera dado la opción de tomarnos con humor las informaciones que de allí salían. El problema es que han adolecido de humildad para admitir que un líder político es también una persona, y como tal hace cosas poco éticas e incluso se equivoca.

Creo que habrá muchos más Wikileaks que este, porque en cualquier empresa siempre hay gente cabreada, gente dispuesta a contar las cosas con el único objetivo de vengarse del que le ha cabreado. Una web distribuída, un P2P con dirección en Internet (por ejemplo Bittorrent) no se puede tumbar así como así porque cuando cortas uno te crecen diez. Es una guerra de guerrillas y ya sabemos lo que le pasó en Vietnam a un ejército poderoso que luchaba contra guerrillas.

Los sistemas emergentes vienen con la transparencia de serie porque hay muchas interacciones, y para interactuar mucho hay que cruzarse con los demás muchas más veces, y para cruzarse muchas veces con los demás tenemos/tienen que estar bien visibles.

¿Cómo no se me ocurrió a mí?

Esto estaba cantado,

un crecimiento económico basado en el endeundamiento y la especulación,

el crecimiento de las desigualdades entre ricos y pobres,

el consumismo inyectado en vena desde la más tierna infancia,

la carencia de valores más allá de acumular cosas que no tenemos tiempo para disfrutar,

el echar la mierda al mar, al aire y a la tierra pensando que son muy grandes y nos nos la rebotarán.

Todo eso nos tenía que llevar a esta situación, a no saber quién somos y mucho menos qué queremos. Claro, después de eso miramos atrás y nos vemos endeudados e insatisfechos, pero ya es tarde, ahora toca dejar de consumir como si lo fueran a prohibir y empezar a trabajar para pagar nuestras deudas, ¿o es que creíamos que el banco regalaba el dinero? Cualquiera podía haber adivinado hace diez años esta situación pero nadie lo hizo, es lo que en economía se llama un cisne negro, si estamos habituados a ver que los cisnes son blancos no se nos ocurre que vayamos a encontrarnos con uno negro.

Crisis 4.0: Es una uve doble

Lo sucedido el jueves 6 de mayo en la Bolsa de Nueva York certifica el comienzo de una nueva era, el fin del Capitalismo que marcaba nuestra forma de pensar desde el Siglo XVI. Somos una generación afortunada pues hemos tenido la suerte de vivir un cambio que ocurre cada decenas (centenas) de generaciones. Somos afortunados pues tenemos en nuestras manos el timón del Mundo, sí, del Mundo, porque este cambio de era, a diferencia de los anteriores es global, tiene carácter planetario.

En mi condición de fan de Internet la gente con la que hablo me acaba llevando el de la palabra cambio a la palabra Internet y no lo veo así, es decir, el cambio no es Internet, Internet empieza a acelerar el cambio y le da carácter global al igual que hace la aviación civil, pero este cambio no es Internet. Esta crisis, al igual que las que provocaron los anteriores cambios de era es una crisis de valores. No salimos de la crisis económica con una V, ni siquiera con una U porque no nos creemos nuestro modelo capitalista, porque hace aguas, porque se ha quebrado la confianza. Y eso que la crisis económica es sólo una parte del cambio que vivimos pero es el método más fiable hasta en momento para medir la confianza de la gente.

El pasado 6 de mayo los mercados fallaron, no es que la gente perdiera toda la confianza, se debió a que ése sistema no funciona, ya no mide, ya no sirve. La Bolsa se creó para aportarle capital al emprendedor, para crear o hacer crecer a las empresas sin acudir a la deuda, al crédito. El juego era sencillo y lógico; querías hacer tu empresa, la sacabas a la Bolsa, era como si vendieras una parte de tu participación en la empresa, hacías de tu compañía una tarta más grande y tú te quedabas con una porción más pequeña. La persona que ponía dinero en tu empresa la evaluaba bien antes de participarla, cambiaba su dinero por un porcentaje de esa tarta y, a cambio, recibía todos los años una parte de los beneficios que la empresa generaba, un dividendo. Cuando el inversor quería vender su participación la ofertaba en la Bolsa, y la Bolsa proporcionaba un sistema ágil para liquidar su participación. Un sistema tan ágil que se fue pervirtiendo en su agilidad, que se tornó promiscuidad, que unida al endeudamiento y a la especulación degeneró en una herramienta que podía, no sólo ya más que las propias empresas sinó que podía más que los propios Gobiernos.

Un especulador es aquel que si desapareciara, los demás no notaríamos nada

No es momento de pensar

Estamos en un momento ideal para actuar. Emprendedores e intra-emprendedores tenemos un campo lleno de posibilidades delante de nuestras narices.

Si el cambio en el que estamos sumidos no te parece ya evidente te aconsejo que dejes de leer esta entrada, pero si lo ves ya como algo obvio e irreversible te recomiendo que le eches un vistazo a lo que dicen de esta situación gente como Juan Freire, Tíscar Lara, o Sergio Montoro en el ámbito nacional; y lo que se escribió en el Manifiesto Cluetrain hace más de diez años desde Estados Unidos.

No obstante, te resumiré lo que ha sucedido hasta ahora. El Capitalismo está en crisis, la droga del consumismo ya deja de hacernos efecto; la especulación sobre el valor de las cosas nos ha llevado a que un iPod valga más dinero que una tonelada de trigo, y encima nos compramos el iPod a crédito (apalancamiento). Viajar es cada vez más rápido y barato, Internet es casi de acceso universal y el Mundo se ha hecho global, de modo que nos vemos conviviendo con sietemil millones de personas como nosotros y claro, queremos diferenciarnos, dejamos de creernos lo que dice la tele y queremos vías de comunicación más humanas, más personales; además, tenemos una nueva identidad, la digital, lo queramos o no. En resumen estamos hechos un lío porque la crisis ya no es ni económica ni siquiera cultural sino de valores, tanto humanos como medioambientales.

Teníamos modelos de negocio estables, unos para lo grande, otros para lo mediano y otros para lo pequeño, hasta que llegó Google y se lo cargó todo. Resultó que un par de frikis crearon en 15 años una de las empresas más grandes del Mundo dándolo todo gratis, y lo peor, ni siquiera tenían claro donde iban a ganar dinero. Los modelos de negocio están cambiando incluso a escala familiar, porque una familia no deja de ser, en cierto sentido, una PyME.

La gente está desconcertada y cuando hablas de cambio enseguida añaden la palabra crisis y la adornan con el adjetivo económica y no es así, vamos, no toda la crisis es económica. Cuando les explicas tu punto de vista aparece la palabra Internet y tampoco es así porque es una de las condiciones de contorno que ha cambiado, de las que está dibujando el Nuevo mundo pero, ni mucho menos, es la única.

Nos hemos dado cuenta que no estamos solos ni para crear ni tampoco para consumir, de modo que debemos crear de forma colaborativa y responsable, y debemos consumir de forma colaborativa y responsable.

Tu eliges ¿quieres participar en esto o quieres que te lo cuenten?

Ah, por cierto, el sofá en el que estabas plácidamente tumbado ya no existe, si intentas volver a él y creerte que sigue ahí puedes pegarte un culazo.

¿Qué está pasando? ¿Qué puedo hacer yo?

¿Qué está pasando?

Vivimos la peor crisis desde la de 1929, estamos en el punto de inflexión que marcará si la superamos ahora, o, si en caso contrario, tenemos que remontarnos a la crisis del Siglo XVII para encontrar una peor. Hay señales contradictorias, pero una cosa sí que es cierta, los analistas seguro que se van a equivocar, y a tí no te va a servir de nada hacer cábalas e intentar predecir el futuro; lo que sí te ayudará es intentar cambiarlo, y está en tus manos, pero de eso hablaré después.

Esta crisis tiene tres causas: la principal es la combinación de especulación y endeudamiento, la segunda es de valores y la tercera es medioambiental. Por eso se debe combatir con: economía real, solidaridad y sostenibilidad.

¿Qué puedo hacer yo?

Lucha, no desfallezcas.

Si estás empleado, trabaja más, déjate de darle vueltas a lo mal que está todo y pon tu granito de arena para salir adelante. Si pensamos que la Economía va bien, la Economía irá bien. Si todos pensamos que la Economía va mal, la Economía irá mal. Emprende desde dentro, empuja. Ahora que el miedo está en el ambiente, un subordinado que empuja es una bendición para un jefe temeroso.

Si estás en paro inicia algo, busca trabajo, crea una empresa por pequeña que sea, estás ante un momento de oportunidades; cuando remontemos tendrás un gran mercado para tí. Posiciona tu marca personal, crea un blog, déjate ver. Ahora es posible abrir una ventana, y decir hola mundo. Relaciónate, la combinación de un blog, Twitter, Linkedin y eventos varios es infalible.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo (Palabras para Julia)

Un dato, del que no se habla demasiado, es espeluznante: ya tenemos más muertos por suicidio que por accidentes de tráfico. Suicidarse es un acto de cobardía y de ociosidad; me explico, no se suicidan en los países pobres, pues bastante tienen con ingeniárselas para comer; se suicidan los que tienen sus necesidades cubiertas, y tienen suficiente tiempo libre para compadecerse de si mismos. Te suicidas cuando tiras la toalla, cuando dejas de luchar, es, por tanto, un acto cobarde.

Si ayer eras listo, hoy no puedes ser tonto.

Tendencias en el cambio

El producto más valioso es el conocimiento, y la tendencia es a darlo en abierto. En esta ocasión no entraré en los porqués de esta aparente contradicción sino en postular algunas tendencias que, creo, se derivan del enorme cambio en el que estamos sumidos.

En primer lugar, la decadencia del sindicalismo en la Economía del Conocimiento. Los sindicatos se crearon en la Revolución industrial del siglo XVIII para defender los derechos de los obreros, los cuales, en aquel momento eran una mercancía de mercado (una commodity) al igual que las materias primas o la maquinaria de producción. Ahora, el trabajador del conocimiento lleva todos los medios de producir sobre sus hombros, en el cerebro, de modo que ya no es una commodity, perderlo pone en jaque a la empresa, y es irreparable si la empresa no ha conseguido previamente que ponga una buena parte de su conocimiento a disposición de sus compañeros.

En segundo lugar, nos viene encima un aumento exponencial en la velocidad de generación de conocimiento, porque al hacerse público el conocimiento, caminamos siempre a hombros de gigantes.

La pérdida de valor de los datos que almacenamos en nuestro cerebro y que podemos repetir sin pestañear. Cuando lo que sirve son las preguntas y no las respuestas, poco sentido tiene memorizar sin comprender, repetir sin cuestionarse. De modo que está aumentando el valor de nuestra capacidad de aprender y, sobre todo, de nuestro interés por aprender.

El aumento de la importancia de nuestra reputación, en especial, la reputación digital. Cuando caminas por la calle y ves a alguien escupir al suelo, normalmente, piensas mal de esa persona, y otros cuatro que lo han visto también; pero, probablemente, no te volverás a encontrar al escupidor o tampoco lo recordarás como para tenerlo en cuenta. Ahora es distinto, por un lado tenemos a adolescentes sobre-excitados que graban su primera borrachera con el teléfono móvil, luego lo cuelgan en Youtube, para que años más tarde se lo encuentre la persona de Recursos humanos que le va a entrevistar.

El abismo educativo entre personas que se preguntan el porqué de las cosas y las que no, entre las que leen y las que ven.

La vuelta a innovar, a las frases como renovarse o morir, a valorar la condición creadora del ser humano, a asumir riesgos y a hacer locuras. Hoy me despierto con una noticia sobre el DARPA, la agencia de investigación militar norteamericana, y es que se proponen crear un coche volador, una locura del DARPA, por fin, tras veinte años tristes, uno de los motores de la Investigación del siglo XX vuelve a funcionar, y es una magnífica noticia.

Al cambio le importa poco tu opinión porque el cambio es

Estamos en una época de cambio, pero además hemos tenido la suerte de vivir un cambio histórico, de los de uno por siglo como máximo.

Se han dado una serie de circunstancias como el aumento de las desigualdades entre ricos y pobres, una crisis medioambiental, unas nuevas redes de comunicación, unos atentados que creíamos imposibles,… Circunstancias que están desembocando en un cambio de mentalidad a nivel global. Empezamos a vernos en colectivo, el procomún está en nuestras cabezas, la creatividad ya no es mala sino buena, liberar el conocimiento genera conocimiento, y además lo hace a nuestro alrededor, con lo que, si somos un poco listos podemos ganar dinero con ello.

En resumen, el Mundo está cambiando y ese cambio se acelera cada vez más. De ese cambio sólo se puede salir ganando o perdiendo, y para ganar hay que entender lo que está pasando. Intentar evitar la distribución libre de la información es poner puertas al campo, es ignorar la situación actual, es, en definitiva, mostrar unas miras muy estrechas.

Al cambio le importa poco tu opinión porque el cambio es. Así que dejémonos de discusiones sobre como remunerar la creación artística, de si las discográficas han perdido ya miles de empleos, o si los periódicos están ERE que ERE. Renovarse o morir.

Centrémonos en salir beneficiados de esta situación, yo creo que es posible, porque la productividad se va a disparar en los próximos años, y hay retos de sobra para ocuparnos a todos. Olvidémonos de los oligopolistas agoreros, de los refractarios al cambio y de los emperadores de la ruina; porque están abocados al cambio, les guste o no. Pensemos en solidaridad y sostenibilidad. Aunque sean palabras bonitas no tienen porque dejar de ser rentables, pensemos en dónde queremos estar y adaptémonos a esta preciosa ola, porque nos puede llevar hasta la orilla y, además, hacernos pasar un buen rato de surf; si lo que quieres es pararla, te desgastarás para que acabe pasando por encima de tí.