No es momento de pensar

Estamos en un momento ideal para actuar. Emprendedores e intra-emprendedores tenemos un campo lleno de posibilidades delante de nuestras narices.

Si el cambio en el que estamos sumidos no te parece ya evidente te aconsejo que dejes de leer esta entrada, pero si lo ves ya como algo obvio e irreversible te recomiendo que le eches un vistazo a lo que dicen de esta situación gente como Juan Freire, Tíscar Lara, o Sergio Montoro en el ámbito nacional; y lo que se escribió en el Manifiesto Cluetrain hace más de diez años desde Estados Unidos.

No obstante, te resumiré lo que ha sucedido hasta ahora. El Capitalismo está en crisis, la droga del consumismo ya deja de hacernos efecto; la especulación sobre el valor de las cosas nos ha llevado a que un iPod valga más dinero que una tonelada de trigo, y encima nos compramos el iPod a crédito (apalancamiento). Viajar es cada vez más rápido y barato, Internet es casi de acceso universal y el Mundo se ha hecho global, de modo que nos vemos conviviendo con sietemil millones de personas como nosotros y claro, queremos diferenciarnos, dejamos de creernos lo que dice la tele y queremos vías de comunicación más humanas, más personales; además, tenemos una nueva identidad, la digital, lo queramos o no. En resumen estamos hechos un lío porque la crisis ya no es ni económica ni siquiera cultural sino de valores, tanto humanos como medioambientales.

Teníamos modelos de negocio estables, unos para lo grande, otros para lo mediano y otros para lo pequeño, hasta que llegó Google y se lo cargó todo. Resultó que un par de frikis crearon en 15 años una de las empresas más grandes del Mundo dándolo todo gratis, y lo peor, ni siquiera tenían claro donde iban a ganar dinero. Los modelos de negocio están cambiando incluso a escala familiar, porque una familia no deja de ser, en cierto sentido, una PyME.

La gente está desconcertada y cuando hablas de cambio enseguida añaden la palabra crisis y la adornan con el adjetivo económica y no es así, vamos, no toda la crisis es económica. Cuando les explicas tu punto de vista aparece la palabra Internet y tampoco es así porque es una de las condiciones de contorno que ha cambiado, de las que está dibujando el Nuevo mundo pero, ni mucho menos, es la única.

Nos hemos dado cuenta que no estamos solos ni para crear ni tampoco para consumir, de modo que debemos crear de forma colaborativa y responsable, y debemos consumir de forma colaborativa y responsable.

Tu eliges ¿quieres participar en esto o quieres que te lo cuenten?

Ah, por cierto, el sofá en el que estabas plácidamente tumbado ya no existe, si intentas volver a él y creerte que sigue ahí puedes pegarte un culazo.

Enrique Dans: ni ángel ni demonio

Enrique Dans ha ido marcando tendencias web a través de su blog, ha influido en muchos de nosotros desde que en abril de 2003 comenzara a publicarlo. Ha sido crítico con los viejos modelos de las industrias culturales, y ha defendido el conocimiento en abierto hasta la extenuación; ha sido siempre capaz de entender el cambio de paradigma desde proteger hacia compartir. Enrique ha conseguido evangelizar masas, pese a que, en círculos íntimos confesaba su frustración por tener su casa – el Instituto de Empresa – amueblada íntegramente con productos de Microsoft.

Dans acaba de publicar un libro titulado Todo va a cambiar. Y, al menos con el título, estoy completamente de acuerdo; es más, creo que todo ha cambiado ya, aunque todavía es pronto para ver sus consecuencias y, mucho más aún, para analizarlas. Los historiadores suelen mirar hacia atrás y buscar una fecha representativa del cambio; fecha que, habitualmente, es anterior a la percepción de los que lo viven. En este caso apuesto porque los historiadores asignarán el 11 de septiembre de 2001 como el momento del cambio; pese a que fue a partir de 2007 cuando realmente comenzamos a sentir las consecuencias.

Volviendo a Enrique Dans, y al título de esta entrada, resulta que su libro no es coherente, ni en la forma ni en el fondo, con lo que viene proclamando desde hace siete años. En la forma porque ha protegido la versión digital de su libro con DRM. Y en el fondo porque las ideas que plantea contradicen tesis anteriores y confirman que el modelo gratuito es un mal negocio.

La coherencia interna es la prueba del siete de una película, de un libro o de un plan estratégico; pero, sobre todo, es la constatación de un gran carácter. Y Personas con gran carácter hay pocas, muy pocas, y cada día habrá menos. Me explico: Enrique Dans lleva publicando años una línea de pensamiento y ahora publica otra; la constante es la palabra publicar. Si no hubiese difundido ampliamente sus ideas, serían muy pocos los que hubiesen observado esa incoherencia. Y ahora cada vez se publica más, por lo que cada vez es más fácil contradecirse. De modo que no veo a Dans como un demonio, al igual que tampoco antes lo veía como un ángel; es sólo una persona, como tú y como yo.

Foto extraída del Blog de Enrique Dans