Reseña: Las buenas ideas de Steven Johnson

Las Buenas ideas. Una historia natural de la innovación.

STEVEN JOHNSON 2010

Explica los mecanismos de innovación basándose en los de la naturaleza. Un libro fruto de la integración de mucha información; agradable de leer y que exige reflexionar.

Steven Johnson me capturó con su Sistemas emergentes en 2001, libro en el que recopiló trabajos de la segunda mitad del Siglo XX y los conectó de forma magistral. Hace ya algunos meses, Luis Casas me regaló Las buenas ideas, libro en el que el mismo autor recoge muchos más trabajos de los últimos cinco siglos, y los enlaza realmente bien. Confiesa su autor que utiliza software de recomendación para unir los datos que va acumulando.

Creo que la capacidad de generar conexiones inesperadas y de extrapolar patrones son las bazas que han llevado a Steven B. Johnson a tener el reconocimiento que hoy tiene.

La complejidad me sirve para entender mejor el cambio en el que vivimos. Hablo de sistemas complejos, con movimientos que vienen desde abajo hacia arriba y se suceden a gran velocidad. En mi caso, he intentado explicar algunas cosas que han pasado en los tres últimos años desde la perspectiva de los sistemas complejos en este blog.

En Las buenas ideas se trata de explicar de dónde vienen las buenas ideas y ver los patrones recurrentes; así que, como no podía ser de otra manera, ya que es un conector quien lo escribe, se empieza demostrando a través de la Historia que muchas veces es mejor conectar ideas que protegerlas.

El espacio en el que se nos está permitido innovar se denomina: lo posible adyacente y es el medio que podemos explorar para encontrar cosas nuevas. De este modo aparecen una serie de límites a las ideas: los técnicos, los culturales o incluso los económicos, por citar algunos; lo cual no es mas que el resultado de poner a las personas en su contexto.

Cuando pasamos a los entornos de innovación aparecen las redes líquidas, es decir, sistemas innovadores en los que las ideas fluyen fácilmente entre personas con áreas de conocimiento bien diferentes. Del intercambio de ideas en cafés o edificios interdepartamentales de universidades han tomado forma algunas de las innovaciones mas importantes.

Viendo la Historia nos damos cuenta que el mito del eureka, el chispazo genial, se da en contadas ocasiones, que es la excepción que confirma la regla. Por contra, en muchos casos sucede la corazonada lenta, dado que las grandes ideas suelen necesitar un tiempo de maduración de varios años, en muchos casos. Años en los cuales las ideas están apartadas en un rincón del cerebro a la espera de ser útiles. Habitualmente se vuelven útiles y rentables para su autor tras chocar con otras corazonadas.

En la naturaleza, los seres vivos emplean mas energía en innovar cuanto peor se ponen las cosas. Lo más sencillo para ellos sería esforzarse en sobrevivir y esperar a que escampe, pero, en lugar de eso se vuelcan en generar innovaciones que no buscarían en situaciones de bonanza. Curiosamente, en momentos difíciles, los organismos vivos buscan ideas fuera, es decir, hacen innovación abierta en lugar de proteger, para adaptarse a las nuevas reglas de juego. No se trata de cambiar la situación, ni mucho menos de esperar a que vuelva al statu quo. A veces pienso que los microrganismos son mas juiciosos que nosotros. Los entornos cerrados inhiben la serendipia – hallazgo afortunado e inesperado – y hacen disminuir la red de cerebros que podrían ocuparse de un problema.

El error es un camino necesario hacia la innovación, no se pueden hacer cosas nuevas sin equivocarse pues pisamos siempre terreno desconocido cuando exploramos lo posible adyacente.

La exaptación consiste en utilizar algo para lo que originariamente no fue hecho; es un término heredado de la biología. Un ejemplo son las plumas que los dinosaurios usaban para mantener el calor y acabaron sirviendo para volar.

Las plataformas son terrenos fértiles en los que los seres vivos colaboran y convierten al propio sistema en algo mucho más eficiente que si estos trabajaran por separado; el ejemplo con el que se ilustra son las plataformas de coral. En nuestros días Internet es también una nueva forma de plataformas en las que la información fluye, se recicla y reutiliza para fines distintos a los inicialmente pensados. La construcción de plataformas es, por definición, una especie de ejercicio de comportamiento emergente.

Cuando una plataforma es abierta, la información fluye libremente a través de ella; se basa en la suposición previa de que las buenas ideas pueden venir de cualquier parte. El ejemplo aquí es Twitter, en el que la apertura fue anterior a la construcción de la propia plataforma. Es decir, se publicó su interfaz abierto de programación (API) antes que el propio twitter.com, y quizás sea este dato el que mejor explica el éxito del pajarito azul. La capacidad de las plataformas abiertas para reutilizar cosas queda condensada en la frase de Jane Jacobs – arquitecta pionera de la emergencia / complejidad – de 1961:

Es posible que las viejas ideas ocupen edificios nuevos. Pero las nuevas ideas deben ocupar edificios antiguos

Las ideas, por tanto se sienten atraídas hacia lo colaborativo y no mercantil; lo que Steven Johnson denomina El cuarto cuadrante, y se condensa en una frase de Thomas Jefferson:

Las invenciones, por naturaleza, no pueden ser sujeto de propiedad

El libro concluye con que: si la teoría darwinista de selección de las especies fue amparada por Marx, a quien le interesaba para justificar el marxismo; aunque se equivocara, pues fue ariete ideologico de las teorias capitalistas de los Siglos XIX y XX. Hoy, probablemente, la Metáfora que mejor explica el nuevo paradigma sea el de la plataforma de coral.

 

Sistemas Emergentes VIII: Decisiones

Si la inteligencia hace que las cosas se mantengan o se muevan y es por tanto el motor de los cambios. Si esa inteligencia va desde abajo hacia arriba, entonces el protagonista de los cambios es el pequeño.

Si tomas decisiones en un sistema emergente debes tener en cuenta lo pequeño. No puedes modelizar a cada individuo y meter el sistema idealizado en un ordenador porque te llevaría años tomar una decisión. Tampoco puedes intentar sumar mentalmente las interacciones.

Lo que sí puedes hacer es pintar a brocha gorda el sistema, y dejarle unas aceras anchas, como decía Jane Jacobs. Incluso anti-planificar, es decir, permitir que el sistema se vaya auto-organizando. Volvemos a lo de las pocas y sencillas reglas de juego y un entorno amable que marcaban los sistemas emergentes.

No hagas lo que están haciendo nuestros gobiernos con Wikileaks, no cortes aceras porque lanzarás un mensaje de pánico a las personas; personas que dejarán de creer en la seguridad que ofrece ese sistema. Personas que se desorientarán y generarán conflictos. Personas para las que Julian Assange será un mártir de la Lucha por la Libertad, personas que tumbarán la página web del banco suizo que recogía donativos para Wikileaks por ejemplo.

Sistemas Emergentes VI: Conversaciones

Los mercados son conversaciones

Primera conclusión del Manifiesto Cluetrain

Este manifiesto ya es de 1999 y con todo lo que ha cambiado la película, Cluetrain parece que no pasa de moda, e incluso parece que ahora se entiende mejor. La Teoría de Jane Jacobs que hablaba de ciudades con aceras anchas en las que la gente paseara cómodamente y pudiera saludarse se publicó en 1961 – The Death and Life of Great American Cities.

Si los mercados son conversaciones quiere decir que no son monólogos como hasta ahora. Las marcas tienen que escuchar y Twitter es un buen sitio para escuchar, se ha demostrado con el boicot de los controladores estos días. El hotel donde se reunían, la asociación que los convocaba y la aerolinea más afectaba estaban escuchando y respondiendo en Twitter. Esto no solucionó el problema, pero tal vez sí evitó males mayores.

Pequeñas conversaciones pueden tener efectos demoledores por la capacidad que ofrece Internet para amplificar y distribuir señales. Cuanto más cerca de nuestro centro de gravedad se produzca el impacto más posibilidades tiene de ser amplificado. Me explico: las cosas de la cabeza se propagan mal, las del corazón mejor, y cuando realmente vuelan los mensajes es cuando salen de las tripas. Lo visceral se amplifica con suma facilidad.

Los mercados ya eran conversaciones en su origen, créeme, se de lo que hablo, despachar verduras en un mercado semanal de pueblo es más parecido a conversar que a hacer un trabajo físico. Pero la era de las grandes empresas y del Mass Media nos privó de la posibilidad de conversar con nuestro cliente o con nuestro proveedor. En pro de una mayor industrialización de los procesos estos se masificaron, y ahora resulta que al Hombre del Siglo XIX sólo se le convence de uno en uno. Todo apunta a que la marca que no converse educadamente se va a quedar fuera de juego.

Las aceras de Jane Jacobs

Suele pasar, el 25 de abril de 2006 nos desayunamos con una noticia sobre el estado de ánimo de Ronaldinho, según creo recordar, por aquel entonces él se encontraba muy feliz y muy querido por estar en el Barça, sin embargo muy poca gente se enteró de la muerte de Jane Jacobs, una escritora y arquitecto canadiense, que en 1961 revolucionó la forma de pensar las ciudades, invirtió la forma tradicional de entenderlas como algo de arriba a abajo, vamos en una estructura jerarquizada, para repensarlas como algo de abajo a arriba, es decir como un proceso emergente. En 1961 Jane Jacobs publicó The Death and Life of Great American Cities.

Medio siglo después sus propuestas están más vigentes aún, y no sólo eso, sino que nos sirven para entender los mecanismos por los que se rigen fenómenos que Jacobs no conocía como la inteligencia colectiva en Internet, o la globalización de los mercados de capitales. Del mismo modo que los ejecutivos de multinacionales que en 2000 postularon: Los mercados son conversaciones (primer punto del Cluetrain manifesto), Jane Jacobs desde el punto de vista del urbanismo propuso la múltiple utilidad de las aceras de las ciudades, entre otras cosas, estas sirven para intercambiar información, a cada paso, en cada persona o cosa con la que nos cruzamos por la calle, vemos algo que asimilamos e interpretamos a nuestra manera, son pequeños gestos que, multiplicados por el número de habitantes, y por el tiempo, suponen un inmenso chrorro de información que va deformando la estructura de la propia ciudad.

Existen otros modelos como el del hormiguero, o en general, las infraestructuras creadas por animales gregarios, que nos hacen entender el fenómeno de la emergencia, algo imprescindible para comprender el siglo XXI. Si nos encerramos en la concentración de poder, y la influencia de las decisiones de esa oligarquía sobre el grueso de la población, por ejemplo, nos resultará imposible comprender la irrupción de las redes sociales de Internet en nuestras vidas, y no debemos perder de vista que las redes sociales están enmarcadas dentro de lo que se denomina Internet 2.0, y creo que habrá Internet 3.0, 4.0,… y así sucesivamente al menos hasta el 14.0 por lo menos.